Consiguió su MÁSTER con una investigación sobre la CORRUPCIÓN en Argentina: ¿qué conclusiones obtuvo?

Así lo indicó el reciente magister en Políticas Públicas, Juan Ignacio Colombo, en su tesis. Consignó que el principal problema radica en el sistema de gobernanza en el país, «que permite y aumenta aún más la corrupción». 


Juan Ignacio expone su título, junto al orgullo de su padre, el dirigente Rodolfo Colombo.

Se trata de un tema muy tocado en las charlas de café, con amigos, con trabajadores que se esfuerzan cada día en la provincia y exponen sus quejas sobre la corrupción de nuestro país. El sanjuanino, Juan Ignacio Colombo, obtuvo su título como magister en Políticas Públicas, tras presentar una tesis sobre la corrupción y explicó algunos puntos importantes, que refieren a la situación de la Argentina.

Un disparador para este estudio fue la causa que hace a un Estado deficiente. «Se terminó demostrando que la variable de la corrupción impacta de manera muy negativa en cuanto a la eficiencia del Estado. El principal problema radica en el sistema de gobernanza, en Argentina, que permite y aumenta aún más la corrupción«, expuso Colombo, en diálogo con Primer Café de Radio Bohemia.

En ese marco, indicó que varias hay correlaciones importantes y ejemplificó con un estudio publicado en 2019, de 175 países, que muestra que «el PBI por persona de un país disminuye un 17%, a medida que aumenta un 1% la desviación estándar según el índice de corrupción en cada uno de los países. Ahí queda demostrado cómo la corrupción termina afectando, incluso, en un PBI de un país».

En Argentina, por su parte, la división de Poderes es algo recurrente y termina impactando negativamente. En ese sentido, ejemplificó los casos de los Decretos Necesidad de Urgencia (DNU), impuestos por el actual Gobierno de Alberto Fernández y durante otros mandatos.

«La constitución establece que los DNU son medidas excepcionales. Distintos Gobiernos han utilizado y abusado de esta posibilidad cuando tiene que legislar el Congreso. Por ejemplo, el Gobierno actual, aproximadamente, lleva sancionados 80 DNU por año, batiendo los récords negativos de Menem con más de 280 en 10 años. Con estos decretos se modifican partidas presupuestarios, se suspenden garantías para ciudadanos, entonces, hay una falta de control entre los distintos poderes del Estado», aseguró.

«Otro ejemplo, la oficina anticorrupción en Argentina, quien designa el titular es el propio poder Ejecutivo, o sea, estamos poniendo al zorro a cuidar el gallinero», alegó Colombo.

Además, agregó que la corrupción puede trasladarse a otros ámbitos, por medio del mal ejemplo que transmiten los protagonistas de estos actos. «Sería muy importante que quien nos tiene que cuidar a nosotros, quien es el responsable de tener programas de gobiernos y políticas publicas eficientes, quien debe tener comportamiento ejemplar en cuanto a transparencia, pero no lo tienen. Esto impacta en la familia, en el ámbito privado», sostuvo.

«También tiene impacto en lo privado, hablando de empresas. En 2008, se estima que se pagó, aproximadamente, un 16.000% de sobreprecio. Ahí hay un mal ejemplo del Estado, que es mucho más sensible y se termina trasladando», ejemplificó el magister.

«La corrupción está arraigada en nuestra cultura. Pero hay una matriz de corrupción instalada en el sistema jurídico y de ahí baja al sistema de Gobierno y también en el privado», explicó.

«Para terminar con esto, hay distintas medidas. Podemos arrancar con cambios normativos, como la ley del arrepentido, de responsabilidad penal de la persona jurídica, pero más allá de las medidas que se tomen, hace falta un consenso político. Que todas las fuerzas políticas que se sienten, establezcan objetivos en común, políticas públicas de integridad que sean con proyección a largo plazo«, propuso.

«Si estas herramientas no vienen acompañadas por la política, es muy dificil», concluyó.

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