Un SOBREVIVIENTE, a 17 años de CROMAÑÓN: «muchos murieron por salvar a sus amigos»

Vivió una de las tragedias más grandes de la Argentina con solo 16 años, sobrevivió y, ahora, analiza lo sucedido. Augusto Campos aseguró, ante los sanjuaninos, que el 30 de diciembre debería celebrarse el Día del Amigo, en el país: «muchos pibes murieron por devolverse a salvar a sus amigos», relató. 


A 17 años de la tragedia que conmocionó a todo el país. Fueron 194 jóvenes que perdieron la vida en el interior del boliche «República Cromañón». Foto de archivo.

Un 30 de diciembre del 2004, lo que debía ser una fiesta del Rock Nacional, con los últimos espectáculos de Callejeros, terminó siendo una de las tragedias más grande de la Argentina. Fueron 194 los jóvenes que perdieron la vida tras un incendio, provocado por una bengala. A 17 años, el testimonio de un sobreviviente continúa conmoviendo al país y, en este caso, lo hizo ante los oídos de los sanjuaninos.

Augusto Campos, tenía 16 años el jueves 30 de diciembre de 2004, cuando fue a ver a Callejeros al Boliche «República Cromañón», contexto en el que la banda de rock cerraba el año. Sin embargo, una pirotecnia encendió el lugar, al consumir una media sombra.

«Fue un caos. Se prendió la media sombra, se apagaron los circuitos de luz del lugar, para coronar la tragedia, una de las salidas de emergencia estaba cerrada con candado lo que vitó que mucha gente pueda salir. Y, ahora, a 17 años seguimos recordando casi 200 muertos de esa noche tan trágica«, relató Campos en diálogo con RADIO BOHEMIA.

Con 33 años, analizó y reflexionó sobre lo sucedido. «Ha pasado mucha agua abajo del puente. Creo que a Cromañón no lo pudimos pensar desenganchado del contexto en nuestro país del 2001. Estamos hablando de diciembre del 2004, pero muy cercano a una situación de mucha crisis, fragilidad y marginalidad del país. De alguna manera, Cromañón es parte de ese momento social», piensa.

«La realidad es que la fragilidad del suelo en el que habitábamos cotidianamente y en que se desplegaba nuestra vida estaba vinculada, todo el tiempo, a esa peligrosidad. El Rock era una manera de encontrarnos y de hacer como un espacio de identidad conjunta y sobrellevar ese suelo tan frágil y precario», analizó.

«Hay deudas pendientes, desde lo social»

«Se dijeron barrabasadas de Cromañón, cosas que fueron muy violenta a nivel discursivo», alegó el sobreviviente de la tragedia, respecto a las distintas versiones erróneas que se dijeron en relación al hecho. «Uno se asumía como víctima y también como culpable. Hoy siento que tenemos la posibilidad de construir un relato de lo que nos sucedió pero desde las emociones que a nosotros nos convocaba a seguir una banda de rock», indicó.

«Gran parte de los pibes que murieron, en Cromañón, murieron por devolverse a salvar a sus amigos, eso no se dijo nunca. Ahí hay un elemento solidario que no se recuperó. Creo que el 30 de diciembre debería ser el Día del Amigo, en Argentina«, sostuvo con emoción.

«El 30 de diciembre debería ser el Día del Amigo, en Argentina»

«Nosotros (sus amigos) éramos 10 pibes y volvimos los 10, todos con diferentes grados de secuelas. No tuve amigos directos que fallecieron. Pero conocimos allegados que sí, hay muchas historias que son parte de nosotros», agregó.

El avance judicial y las sensaciones que le generan a Augusto

«Siempre fue un va y ven de emociones. Con los años, nos ha pasado que cada uno se fue vinculando de distintas maneras con Cromañón. El tema judicial era un tema muy presente, todos hablaban de eso, pero nadie pensaba en el daño que provocó a toda nuestra generación. Ahí hay una cuestión a la que todavía necesitamos ponerle palabra. Como fue tan trágico fue muy hablado e intervenido por muchos discursos, muchos desde lugares que no conocían el ambiente del Rock. A 17 años empieza a reaparecer ese relato», comentó Campos.

«Mucho tiempo nos sentimos culpables de lo que había pasado. Eso fue tremendo, porque uno proyectó esa culpa y costó mucho amasarlo, volverlo a pensar y salir», expresó.

Respecto a las condenas ya realizadas a lo largo de los años, para Campos, gran parte de ellas estuvieron ligadas a la responsabilidad de cada persona. Él como músico, asumió que «ninguno de los integrantes de Callejeros fue a Cromañón a matar pibes o a familiares. Claramente hubo un grado de responsabilidad, que en ese momento no se vio y creo que la justicia condenó lo que tenía que condenar», opinó.

En cuanto a responsabilidades políticas, Campos siente que también debe haber un debate social respecto a Cromañón. Después de la tragedia, «no hubo políticas de cuidado hacia la juventud, sino de clausura de todos los ámbitos que frecuentábamos nosotros, que nos dejó huérfanos. Se nos responsabilizaba de lo que había sucedido», agregó.

Ante este panorama y a 17 años de la tragedia, el joven rockero contó que no volvió a un recital de Rock hasta 2007. Después de Cromañón no hizo terapia, hasta que hace unos años atrás tuvo ataque de pánico y, en terapia, encontró «un nudo» que lo vinculaba a la tragedia. «Me encontraba bien, eso me llevo a creer que no necesitaba terapia, después resultó que sí. Nos queda como un registro en el cuerpo. Si bien yo amo el rock, después de Cromañón algo se rompió. Marcó un antes y un después en el rock«, concluyó.

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