El papá del chico descompuesto en el M. Quiroga: «dijeron que hasta el último latido no lo atenderían»

Ceferino Carrizo rompió el silencio, tras el video difundido en las primeras horas de este jueves. Su hijo de 19 años esperó desde las 14 hasta las 21 y ya no aguantaba más. Además, desmintió que tiene coronavirus, ya que aún no le emiten el resultado del hisopado.


Este miércoles, un joven de solo 19 años vivió un calvario en la sala de espera de la urgencia del Hospital Marcial Quiroga. El joven esperó durante más de 7 horas para ser atendido, lo cual logró tras la reacción del papá, quien comenzó a gritar y a golpear la puerta de ingreso. Ante esto, el nosocomio dio su versión y su papá hizo lo propio, en diálogo con DIARIO MÓVIL. Por su parte, el chico está estable y «un poco mejor».

«Hasta el último suspiro no lo van a atender», es lo que le habrían dicho al papá, desesperado por el estado de salud de su hijo. Fue entonces cuando reaccionó Ceferino Carrizo indignado, según lo relatado a este medio.

En principio, Carrizo aclaró que no quiso agredir a nadie: «no fue mi intención atacar a nadie, ni lastimar, pero mi hijo se me iba», lamentó por el escándalo que hizo hasta que atendieran a su chico. Además, desmintió que su hijo tiene coronavirus. «Dijeron que no lo atendían porque tenía covid y él no tiene nada. La verdad es que él tiene problemas del pecho por neumonía. Ahora, no me dejan que me acerque al hospital», consignó y detalló que el martes se hisopó y dio negativo.

Por su parte, le realizaron una denuncia por el mal rato de la noche de este miércoles. «No puedo ir al hospital. Me estoy comunicando con la mamá de mi hijo. Me hicieron una denuncia como autodefendiéndose. Me quieren hacer una causa, no sé de qué, porque lo único que hice es defender a mi hijo y lo único que me molestó es que me dijeran que hasta el último latido podía aguantar. Por eso mi comportamiento», insistió.

En cuanto a la cronología de lo sucedido, Carrizo relató que todo comenzó en horas del mediodía. Su hijo comenzó a sentirse mal y cerca de las 14:30 la mamá lo llevó al hospital rivadaviense. El joven de 19 años vive con ella en Rivadavia y Ceferino Carrizo, en Rawson, sin embargo, hay muy buena relación entre el exmatrimonio. En ese marco es que le dieron aviso al papá y él llegó al Marcial Quiroga a las 15:30.

«Estuvimos afuera esperando, esperando y esperando. Con todo el respeto yo hablaba con el guardia, con los médicos que podían salir y hasta con el personal de las ambulancias que llegaban», contó Carrizo. «Mi hijo ya no podía respirar, tiraba flema con sangre y lo habían dejado tirado ahí en la entrada de emergencia. Lo miraban y le decían que no podían atenderlo porque no habían camas», agregó en su versión.

«Mi hijo les pedía por favor que lo atendieran. Él mismo se paraba mareado, se caía y les decía que por favor lo atendieran porque no podía respirar. Y así fue todo hasta las 21:30 que yo me empecé a desesperar, porque bueno, pensaba mi hijo más chico y a la vez él se me descomponía más», expuso.

«Entonces, una vez que él se me descompensa mal, la madre llora, porque lo levanté, me dijo ‘papá’ y cayó en seco. Se le fueron los ojos para atrás y gemía pena», detalló.

Fue en ese momento cuando acudió al guardia de seguridad para solicitarle atención urgente. Ya llevaban más de 7 horas en espera y su hijo parecía no soportar. «Entre el guardia y no sé si un enfermero que salió me dijeron que si respiraba, hasta el último suspiro no lo podían atender. Cuando me dijeron eso me volví loco y pasó lo que pasó», contó Ceferino sobre lo sucedido.

«La gente misma que estaba esperando me apoyó, me ayudó y lo atendieron. No quise ni quiero tener problemas con nadie. Solo me duele que dejen abandonada a una persona, así como a otras personas en silla de ruedas que tenían que irse a otro lado porque ya no daban más», agregó.

«Agradezco a la atención que la gente me brindó, no a mi, porque yo no soy nadie, sino a mi hijo que se me estaba muriendo», sentenció Carrizo.

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