La MAMÁ de los CUATRILLIZOS que nacieron en plena cuarentena necesita AYUDA

Tiene solo 26 años y vive en Salta. En 2020, dio a luz a cuatro bebés, en medio de serias complicaciones de salud, en Buenos Aires. Ahora, no afronta un buen presente económico. Por su parte, los cuatrillizos cumplieron 2 años.


La historia de Adriana Beramendi se hizo conocida en mayo de 2020, cuando dio a luz a cuatrillizos sietemesinos en la Maternidad Sardá, en la Ciudad de Buenos Aires. Poco antes, los médicos le habían dicho que iba a ser difícil que sus bebés pudieran nacer todos vivos.

La joven, que vive en Salvador Mazza -Salta- y entonces tenía 24 años, había perdido dos embarazos antes por complicaciones en su delicada salud y pensó que nunca podría ser mamá.

La vida, sin embargo, le hizo un regalo soñado: los cuatrillizos cumplieron dos años y Adriana compartió la felicidad por ver crecer a sus hijos y la lucha por hacerle frente a un complicado cuadro de lupus que se suma a otros dos diagnósticos que la tienen a maltraer: púrpura y trombofilia.

“Hicimos algo pequeño y la realidad es que la economía no nos da para mucho más. Solo vinieron algunos familiares que cruzaron desde Bolivia”, cuenta. El 7 de mayo, con una temática inspirada en La Granja de Zenón, Zoe Fiorella, Jeziel Mauricio, Adriel Shamil y Gabriel Ulises tuvieron su pequeño gran festejo.

Zoe, Jeziel, Adriel y Gabriel festejaron sus dos añitos con una temática inspirada en La Granja de Zenón. (Foto: gentileza Adriana Beramendi)

Adriana y sus cuatrillizos: una historia atravesada por la pandemia

“En medio de la emoción casi no sacamos fotos”, dice Adriana, y evoca lo que vivió días antes de que la pandemia llegara a la Argentina. El 16 de marzo de 2020, la mujer arribó a la Ciudad de Buenos Aires junto a su mamá para hacer unos trámites que, suponía, no iban a llevarle más de 48 horas.

Nacida en la Capital Federal y mudada a Salta con apenas unos días de vida, Adriana viajó casi 24 horas en micro desde Salvador Mazza para buscar su partida de nacimiento. Con ese papel podría renovar su DNI, requisito indispensable que pedían en el hospital local para el día del parto.

Cuatro días después, el decreto presidencial del Aislamiento Preventivo y Obligatorio (ASPO) y una complicación en su salud la obligaron a quedarse varada en Buenos Aires, a más de 1800 kilómetros de Ulises, papá de sus hijos.

Los seis en Buenos Aires, cuando Ulises se reencontró con Adriana y sus cuatro hijos. (Foto: gentileza Adriana Beramendi)
Los seis en Buenos Aires, cuando Ulises se reencontró con Adriana y sus cuatro hijos. (Foto: gentileza Adriana Beramendi)

La economía familiar ya venía ajustada. “Mi mamá me tuvo que comprar dos ampollas de heparina para la trombofilia y no pensamos que eran tan caras. Nos quedamos sin plata”, contó.

En cuestión de horas, Adriana quedó internada en la Maternidad Sardá sin sospechar que pasarían seis meses hasta que pudiera reencontrarse con Ulises, que hasta entonces conocía a los bebés por fotos. La familia logró volver a Salvador Mazza en enero del 2021.

“Los cuatro se buscan todo el tiempo”

“Zoe es tierna, pero es bravita, bravita. Ella fue la primera en nacer. Es muy dominante. Siempre busca manejar a los demás”, cuenta Adriana y la descripción sigue con sus otros tres hijos. “Jeziel es el más chiquito, pero también es el que grita más fuerte”, dice, y agrega: “Adriel es el más serio y el más solitario; y Gabriel es el más cariñoso y bebote”.

Cuenta Adriana que a los cuatrillizos les gusta moverse en bloque: “No sabés cómo se buscan los cuatro. Si el papá sale con la nena a dar una vuelta, los tres varones se ponen inquietos y la buscan”. Y sigue: “También forman dúos. Se asocian de a pares. Zoe y Jeziel se buscan entre ellos, y Adriel y Gabriel hacen lo mismo”.

Una de las primeras fotos de los cuatrillizos fuera del hospital. (Foto: gentileza Adriana Beramendi)

“Como ellos nacieron prematuros, empezaron a caminar al año y cinco meses. Un médico me dijo que era normal que se demoraran un poquito”. El primero en largarse fue Adriel y, al día siguiente, se sumó Ulises. “Enseguida aprendió Jeziel y luego Zoe”, enumera la mamá. Y acota: “Hablan los cuatro. Piden la teta, dicen ‘mamá’ y ‘papá’. Son muy inteligentes”.

La lucha de Adriana, entre las complicaciones de salud, las tareas de cuidado y una economía apremiante

Con cuatro hijos pequeños y una situación económica apremiante, la organización familiar suele volverse cuesta arriba. “Mi marido hace changas, no tiene un trabajo fijo. Es muy duro acá”, precisa Adriana. Y continúa: “Cuando él tiene que trabajar, suele pasar muchas horas afuera y yo me quedo solita con los cuatro. No nos queda otra, porque dependemos de esas changas y él nunca sabe cuándo va a volver a tener trabajo”.

La situación, además, atraviesa la salud de la joven madre: “Ahora ando con una recaída en mi cuadro de lupus. Sufro mucho por el cansancio y tengo el cuerpo lleno de moretones”. Cuenta Adriana que su médica le aumentó la medicación y le dijo que el agravamiento de su diagnóstico era consecuencia del estrés por sus tareas de cuidado: “Me pidió que esté tranquila y que descansara, pero ella sabe que es imposible para mí. ¿Cómo hago? Son cuatro bebés que caminan hace poco y suelo estar todo el día sola con ellos”.

Por eso, Adriana hace un llamado solidario a quienes puedan ayudarla: “Con lo que gana mi marido no nos llegamos a abastecer lo suficiente. Hay muchas bocas para alimentar y poco dinero”. Y concluye: “La esperanza nunca se pierde. Y yo, con todo lo que viví, lo sé muy bien”.

Quienes quieran ayudar a Adriana Beramendi pueden realizarse transferencias digitales a través de Mercado Pago al CVU 0000003100033154851844 / Alias: cono.sur.ruda.mp

TN

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