Recibió trasplante y agradeció a familia del donante por poder “seguir viviendo”

Viajó de Santa Fe a Salta para agradecerle a la familia de la persona que le donó el corazón. Fue “el acto más grande de amor que pudieron tener. El permitirme seguir viviendo. La luz de Adrián nunca se apagará”, afirmó.


Branco “Tutti” Jáuregui es el santafesino que pudo sobrevivir a un grave cuadro de salud, como consecuencia del COVID-19, gracias a la donación de órganos: el corazón de un salteño. Por esto, decidió viajar hasta el hogar de su familia y agradecer la nueva oportunidad que le brindaron.

En febrero del 2020, los Jáuregui se contagiaron y el virus afectó al muchacho a tal punto que su corazón se llenó de líquido y tuvo que ser asistido por una máquina de bombeo en Buenos Aires. Llegó a encabezar la lista de emergencia nacional, pero finalmente su esperanza apareció.

Adrián Galeano fue un muchacho oriundo de Coronel Moldes, Salta, quien perdió la vida en medio de un accidente. A principios del 2021, mientras viajaba en su moto sobre la Ruta 68, un conductor de un Volkswagen perdió el control e impactó contra él. Luego de una semana de internación, le diagnosticaron muerte cerebral. Entre medio de tanto dolor por la pérdida, su familia decidió salvar otras vidas y donó sus órganos.

Ese gesto llegó hasta Branco, quien el 10 de febrero del año pasado recibió su nuevo corazón, el de Adrián. La cirugía fue exitosa y su cuerpo lo asimiló bien, motivo por el cual pudo regresar a su casa en pocos días.

Frente a esto, según relató El Tribuno, el santafecino quiso agradecer a los familiares de Galeano por regalarle esta nueva oportunidad de vivir. Por ello, viajó hasta Salta y se conoció con los moldeños.

“Hoy las lágrimas fueron protagonistas. Lágrimas por los sentimientos encontrados de angustia, tristeza y dolor. Pero también lágrimas de alegría, de felicidad, de satisfacción y de mucho desahogo”, aseguró Jáuregui a través de sus redes sociales.

Luego agregó: “Familia Galeano, familia Tolaba, muchísimas gracias por recibirnos, por permitirnos conocernos y por permitirnos agradecerles en persona el acto más grande de amor que pudieron tener. El permitirme seguir viviendo. La luz de Adrián nunca se apagará”.

El salteño falleció un año atrás, pero una parte de él sigue con vida y latiendo fuerte. Su familia recibió a Branco con los brazos abiertos, sabiendo que también abrazaban a Adrián. Además, los Jáuregui entregaron una placa por su eterno agradecimiento por la donación.

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