«Me siento ORGULLOSO»: con 73 años está en el último año de secundaria y fue ABANDERADO

“Me siento orgulloso de ser un ejemplo para los más jóvenes”, dijo Rubén Cúchero, el abuelo cordobés.


No fue fácil para Rubén Cúchero, hombre de campo, transportista y colectivero hasta su jubilación, tomar semejante decisión. Fue “el contador”, su mejor amigo y compañero de recorridos en bici, el que sembró aquella idea en su cabeza. “En 2019 me dijo que tenía que terminar la secundaria. Yo no quería saber nada, le respondí que a mi edad eso ya era pasado”, explicó.

Del otro lado del teléfono se oye el inconfundible ruido de mate. Es temprano. Rubén se despertó hace pocos minutos para atender el llamado de colegas de TN. En la semana, el hombre de 73 años se convirtió en noticia por un suceso que lo emociona: tras aceptar la idea de su amigo y encarar la culminación de sus estudios, fue elegido para llevar la bandera nacional por poseer el mejor promedio.

“Lo estoy viviendo con mucho orgullo, nunca me imaginé que esto me iba a tocar a mí. Me siento orgulloso de ser un ejemplo para los más jóvenes”, expresó.

Rubén cursa el último año de la secundaria en el CENMA (Centro Educativo de Nivel Medio Adultos) de Jesús María, localidad cordobesa en la que vive y disfruta sus días junto a Catalina Aguirre, su esposa.

Catalina y Rubén se conocieron hace 45 años y nunca más se separaron (Gentileza: Noticias Jesús María).
Catalina y Rubén se conocieron hace 45 años y nunca más se separaron

Vivimos en una ciudad que tiene alma de pueblo. A muchos vecinos los conocemos y la repercusión es total. Él está dando un ejemplo para los demás. Es decirle al resto que a su edad también se puede hacer. Ese es el mensaje”, dijo Catalina, en diálogo con este medio.

De no poder seguir estudiando a terminar la secundaria con el mejor promedio

Rubén nació en Colonia Caroya, al norte de Córdoba, y creció en una zona rural que solo proporcionaba educación primaria. “Para hacer la secundaria había que venir a Jesús María, y mi familia no tenía dinero para que podamos viajar. Entonces mi padre me mandó a trabajar. Hice tareas de carpintería, estuve en un taller mecánico y también trabajé en heladerías por temporada”, contó.

Tras cumplir con el servicio militar, fue contratado en una empresa de transporte para manejar camiones. “Recorrí todo el país. Lo hice durante cinco años”, relató. Rubén abandonó aquel empleo por una mejor oferta: ser colectivo para una empresa que efectuaba recorridos interprovinciales. “Lo hice hasta jubilarme”, agregó.

Con la abundancia del tiempo libre, solo interrumpido por alguna changa de electricidad que realiza en las casas vecinas de Jesús María, pensó en darse la oportunidad de realizar un curso acelerado y terminar los estudios.

“Empecé en 2020 y sólo llegué a ir 15 días. Vino la pandemia y tuve que hacer todo ese primer año de manera virtual. Fue muy difícil porque yo no soy amigo de la tecnología. Ni teléfono celular tengo. Entonces cuando no entiendo algo me pongo nervioso. Pero mi amigo me ayudó, mi familia también, y pude superarlo”, recordó.

En 2021, antes de comenzar el segundo año, fue a hablar al instituto educativo para consultar si ese año podía transitarlo de manera presencial. “El director me dijo que sí. Y ahí ya fue distinto porque tenía los apuntes y la profesora me explicaba. Fui entendiendo todos los problemas”, indicó.

La emoción al enterarse que iba a ser el abanderado

“Pasó hace algunas semanas. Me llamó el director de la escuela y me dijo que iba a llevar la bandera argentina por tener 9,25 de promedio. Al principio no caí, pero cuando llegué a casa y se lo conté a mi familia me emocioné”, relató Rubén.

“En total son tres años, así que este es el último. Voy todos los días de 19 a 23, pero no termino cansado porque al no tener la obligación de salir a trabajar es más fácil. Aparte tengo unos compañeros bárbaros, con los que me llevo muy bien. Son más jovencitos y me preguntan muchas cosas, porque hay varios temas que estudiamos y yo los viví”, sostuvo el papá de Cristian y Alexis.

"Agradezco a Dios haber conocido a Catalina, soy muy feliz con ella", dijo Rubén (Foto: Familia Cúchero).
«Agradezco a Dios haber conocido a Catalina, soy muy feliz con ella», dijo Rubén

Respecto a la trascendencia que adquirió en su ciudad el hecho de ser abanderado, Catalina comentó: “Fue sorprendente. Lógicamente es muy importante para mi marido, pero no pensamos que iba a tener semejante repercusión. Y es muy lindo verlo feliz. Hoy nos llaman, nos felicitan. Estamos muy contentos”.

“Agradezco a mi familia, a Dios por haber conocido a Catalina hace 45 años. Soy muy feliz con ella. Por ahí no lo demuestro o no se lo digo, pero me hace muy feliz. ¿Qué voy a hacer cuando termine la secundaria? Me gustaría empezar a algún oficio. Tornería estaría bueno”, concluyó Rubén.

Fuente: TN

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