Ramiro Agulla: «Nos gobierna gente que está más cerca de la 2ª Guerra Mundial que de la Inteligencia Artificial»

El reconocido publicista, que hizo campañas presidenciales, a gobernadores y legisladores, fue entrevistado por María Laura Santillán y sus declaraciones generaron repercusión en todo el país.


El reconocido publicista, Ramiro Agulla, que se dedicó en las últimas décadas a realzar campañas políticas a gobernadores, legisladores e incluso a hacer las presidenciales de Sergio Massa, dialogó con la colega María Laura Santillán.

Sus declaraciones generaron repercusión, sobre todo, al mostrarse crítico por los ideales de los que, actualmente, llevan las riendas del país.

– Una sola vez perdiste una campaña política, ¿podemos hablar de eso?

— Perdí una con Sergio Massa, sí. Pero no sé si la quería ganar.

— Él o vos.

— Él.

— Candidato a presidente en 2015.

— En el 2015, o sea se la dejó a Macri. ¿No te da lástima que se la hayamos dado a Macri?

— ¿Vos crees que él no quería ser presidente?

— No, la primera vez que llegué que él, iba por delante en las encuestas. Le dije: – Vos sabés que vas a perder ¿no? Y todos los laderos me maltrataron. El único que no me maltrató fue él. – Vos sabés que sos joven, sienten que todavía no estás. Van a crecer los otros dos, le dije. Y así fue. Siempre le dije: – vos no te podés sentar en mesas con mil personas. Si querés ganar sentame con vos y dos más.

— ¿Quiénes eran esas mil personas alrededor?

— Los intendentes. Sí, yo creo que él sabía lo que se venía.

— Es el momento de Sergio Massa.

— Es el momento. Creo que Massa es uno de los mejores políticos que tiene la Argentina lejos. Lejos. Me refiero a la política interna, no tiene buen vínculo con el votante. Pero internamente haciendo nudos, anticipándose, viendo de qué manera, quién puede sumar con quién, creo que está a la altura de Cristina. Es más, yo le dije: vos sos Ayrton Senna. Ayrton Senna era un corredor de Fórmula 1 tremendo.

— Que murió en un accidente.

— Murió en un accidente, pero por el auto. “Pero ojo con las curvas y ojo con los autos a los que te subís”. Pero para mí es el mejor. Se juega una parada ahora, pero si le sale… Consiguió el apoyo de todos. Consiguió el apoyo del campo. Consiguió el apoyo de los medios.

— ¿Cuánto tiempo tiene Massa? Todo es más vertiginoso cada vez.

— Y sí, este es un país asesino serial ¿no? Ya me metiste en la política.

«LA ESPERANZA YA ES CASI UNA MALA PALABRA EN LA ARGENTINA»

— Te metiste solo.

— La decadencia va rapidísimo. La esperanza ya es casi una mala palabra creo que en la Argentina. Era un desayuno que antes tomábamos los argentinos, pero hoy es una cena pésima. Siempre fue buen desayuno la esperanza. Y los argentinos nos fuimos a la noche a dormir, sobre todo con el kirchnerismo, con un problema más y no un problema menos.

«NUNCA LE HUBIERA HECHO UNA CAMPAÑA A CRISTINA»

— ¿A quiénes no les hubieras hecho nunca en la vida una campaña política?

— A Cristina. Yo siempre estuve contra el kirchnerismo. De alguna manera colaboré a que las únicas dos campañas que ha perdido Néstor Kirchner, yo trabajaba contra ellos. Una es la campaña de Menem, la del 2003, la ganamos aunque se haya bajado luego, y la otra con De Narváez en el 2009 que fue un escándalo.

— ¿El límite es el kirchnerismo?

— Sí. Sí. A mí el kirchnerismo me llevó dos hijos a vivir afuera así que ahora estoy más enojado que nunca con eso. Se fueron bien, están bien. Los contrataron, pero sus novias eran parte de la familia y me sacaron cuatro sillas de un asado de pique.

— ¿Por qué se fueron?

— Se fueron por las perspectivas. Se fueron porque eran chicos preparados. Porque tuvieron la suerte de poder ser educados. Y ya no están más. Por suerte puedo ir a verlos. A mí me gusta mucho la alternancia. Si vos me decís por qué yo hice la campaña de De la Rúa, y acá me meto solo como vos decís, es por la alternancia. Ya estaba Menem y venía Duhalde.

(Gustavo Gavotti)

— De Menem no te escuché hablar mal.

— Menem fue parte de una época, nosotros sabemos leer bien las épocas con Carlitos Baccetti, además de tener agencias creativas. Era una época de efervescencia, los 90. Era una época de imagen, de supermodels, obscena si querés también. Con el Carlo siempre me he llevado bien. En el 2003 yo le dejé dos cosas hechas para la campaña y me fui. Shakira quería salir de Latinoamérica y cruzar a Estados Unidos y Europa y soy uno del equipo que lo hizo. Menem insistió, no quería que me fuera. Le dejé dos cosas escritas. Una que cajoneó el flaco Bauzá y le costó después el enojo de Menem, y otra cuando hice el “Vamos Menem”, ya era el ballotage. Cuando se lo presenté me di vuelta y estaba con los ojos llorando. Le dije “es un homenaje a alguien que eligieron dos veces los argentinos como presidente”. Era un buen homenaje, una despedida. Una vez le expliqué cómo tenía que decir un discurso. – “Así, no, Carlos, decilo así”. Y él me dice: “pero por qué no lo decís vos Ramiro?”. Como diciendo: metete en esto ¿Pero con este pelo? le dije. “Pero si yo gané con ese pelo”. Era muy seductor. Pero hoy en todos los programas se dice siempre lo mismo. El mismo diagnóstico. Lo mismo que ya escuchaste. Como si a la gente le interesara ¿entendés?

«LO QUE DICEN LOS POLÍTICOS NO LE IMPORTA A NADIE»

— ¿En algún momento les dijiste a los políticos que pararan de decir siempre lo mismo?

— Sí. Les dije que no le importa a nadie lo que dicen los políticos.

— ¿Qué es lo que importa?

— Lo verosímil importa. Y persuadir. Es que a los políticos yo les digo “vos tenés que ganar el minuto”.

— ¿Con la gestualidad, con la kinestesia?

— Exacto. “No me gusta”. “Está bien, a éste le creo”. “No, a mí no me gusta”. Te ven. No entra una ni una sola idea ni una sola palabra ni una sola frase al living o al dormitorio de una casa, entran emociones. Entonces, no importan las ideas y la plataforma, es mentira lo que la gente dice. Votan por otra cosa.

— Y qué buscan?

— Buscan a alguien a quién querer, a alguien a quien creer. Yo antes de hacer una campaña tengo una charla muy profunda con el candidato, para ver si acepto. Me cuentan las cosas. Saben que lo que me contaron no salió nunca, tiene que ver con su intimidad. Es para saber: por qué querés hacer esto, por qué querés que la gente te vote, qué querés. Para que el tipo vea qué es lo que tiene adentro para dar y que es mejor mostrarlo. De la Sota me dijo “se me murió ahogada una chica, mi menor, Agustina, y yo nunca hablé de eso y a veces lo tapo”. Esas son las cosas que le interesan a la gente. O que vos les tengas miedo a las arañas. Que seas vulnerable.

(Gustavo Gavotti)

— ¿Identificarse?

— Identificarse. Mostrarte como sos. Las cosas personales, la intimidad, con quién estás casado. Cuántos hijos tenés. Qué tipo de cosas te gustan. Tus padres de dónde son. A ver, contame tu historia, te la creo, una biografía. Y ahora te voy a contar un secreto profesional, yo le llamo vacuna, es algo que vos tenés una caja. Si yo no cuento sobre vos, sobre tu historia y lleno esa caja con tu historia real… Soy María Laura Santillán, hija de.

— Jorge, abogado. Y Elvira, profesora de Letras.

— Licenciada en Letras. ¿Tenés hermanos? Fuiste al colegio, estudiaste.

— Pero el reportaje no es a mí.

— No, no, pero te pregunto. ¿Te decían qué era lo que estaba bien, qué era lo que estaba mal?

— Daban el ejemplo. Mis papás trabajaban mucho y de lo que les gustaba, y yo terminé así.

— Bueno, es que has dado en la clave…

— La clave es el ejemplo.

— Para mí los hijos son sordos. Siempre queremos resolver con la palabra y hay cosas que no se resuelven con la palabra. Lo mismo sirve para los políticos. Los hijos miran. Entonces, por decirte una tontería, si vos vas y le decís “no escuches música fuerte” y después escuchas música fuerte… ¿Qué hace el chico? escucha música fuerte. Entonces si vos hablas del ejemplo, el peor ejemplo que una madre o un padre puede darle a un hijo es una madre o un padre que no supo ser feliz. Te copiarían. No es fácil ser feliz, pero por lo menos te copiarían las herramientas, el ejercicio de la libertad que tengas, el respeto que tengas por los demás, la solidaridad, el sentido del humor.

«HAY PALABRAS QUE NO EXISTEN EN ESTE GOBIERNO: EMPATÍA, HONESTIDAD, IMAGINACIÓN»

— La gente mira y no importa lo que se diga entonces, ¿importa lo que se haga?

— Importa lo que muestres. ¿Viste cuando vos negociás? “Poné el título que quieras pero dame la foto”.

(Gustavo Gavotti)

— La foto es todo.

— ¿Viste? Pero la gente puede pensar ¿pero es más que el título de la nota? Ahí ves lo que son las imágenes, ahí ves lo que es un tipo mirando la tele en una estación de servicio mientras come. Las campañas se hacen con zócalos. Y las cosas que le interesan a la gente son las íntimas, no las inmediatas.

— ¿Las cotidianas?

— Las cotidianas. Como vos dijiste, las que se pueden identificar. Las que tienen empatía. Empatía, en este gobierno no existe esa palabra. Hay palabras que no existen en este gobierno.

«ESTE ES UN PAÍS QUE SE QUEJA POR TWITTER PERO NO PROTESTA»

— ¿Cuáles?

— Te voy a decir nomás pero empatía, honestidad, imaginación. Estamos muy obligados a la memoria. Memoria. Memoria. Memoria. Ok con la memoria negro, está bien. ¿Pero la imaginación? ¿Puedo imaginar un proyecto común? ¿Puedo imaginar un país? Yo no digo que se parezca a otros países, pero que se parezca a lo que hacen otros países. Éste es un país que se queja por Twitter pero no protesta, no sale a protestar. Nosotros pensamos que no íbamos a ser Venezuela nunca, que no nos iban a meter el dedo.

— Hay un deterioro sostenido.

— Hay un deterioro sostenido por la gente. La gente es la que vota. Nadie que tiene alguna situación con el Estado debería votar.

— ¿Vos decís los que tienen subsidios o planes?

— Sí, por cualquier otra cosa. Una obra pública. A ver, no voten. No estoy hablando de voto calificado.

«ESTAMOS CONDUCIDOS POR DIRIGENTES QUE ESTÁN MÁS CERCA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL QUE DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL»

— Te escuche decir que los hijos de este tiempo, se parecen más a la época que a los padres. ¿Estamos muy lejos los adultos de la época en la que vivimos?

— Es que nosotros estamos conducidos por dirigentes que están más cerca de la Segunda Guerra mundial que la inteligencia artificial. Yo no digo que sea una cuestión biológica de edad, no quiero decir eso.

— Yo sí (risas).

— Yo quiero hablar de la edad de las ideas.

«SOMOS COMO BALSEROS»

— Pero fijate que los más adultos les hablan solo a sus contemporáneos. No tienen idea de lo que piensa la gente nueva.

— Ni quieren saber. Sí. Por eso no hay empatía, no hay diálogo. Somos como balseros. ¿Viste a los balseros que quieren cruzar de Cuba a Estados Unidos? Cada uno está tratando de salvarse como pueda. Una balsa la marea la lleva para allá, otra para allá, otras te llevan para allá.

— ¿Es muy difícil para la gente más grande leer la época? ¿Cómo hacés para leer la época actual?

— Hay que intentarlo. Yo leí la época de la política y dije uy, acá la política se convierte en un asunto. Y me metí en la política. Los Kirchner la van a convertir en un asunto.

«EN ARGENTINA CADA VEZ QUE TE DESPERTÁS ES AYER»

— Todo se va naturalizando.

— Imaginate. Se va naturalizando todo lo malo porque no hay cosas buenas. No hay buenas noticias. En Argentina cada vez que te despertás es ayer. Es una pesadilla.

«A LOS CHICOS HOY LES INTERESA MÁS DECIR LO QUE ES CORRECTO QUE DECIR LA VERDAD»

— Más allá de la política yo veo en la gente más grande muy poco interés en leer lo que pasa en la época.

— En esta época, a los chicos les interesa más decir lo que es correcto que decir la verdad de lo que piensan. Y a los adultos…lo que vamos a decir les va a parecer una estupidez a los chicos ¿no? Y nos censuramos porque les va a parecer mal, o les va a parecer antiguo, o les va a parecer ofensivo y tratamos de no decirlo. Si lo decimos nos comemos un cachetazo. Cuando yo quería hacer esto nuevo de las llamas, los NFTS, políticamente incorrecto, una hija mía de 18 años me dijo: “si la llama hace ese chiste yo me cambio el apellido. Porque yo no quiero ser hija de alguien que sea capaz de decir y pensar algo así”. No lo pienso yo, lo dice la llama!

— ¿Y se cambió el apellido?

— No, porque el chiste lo enterramos.

— Es el momento por fin de visibilizar, defender e incluir a los grupos diversos que estuvieron mucho tiempo postergados. ¿Podemos hacer chistes sobre eso?

— Estuvieron postergadas las minorías.

— Postergados, castigados.

— No vamos a venir a atacar a las minorías, no ¿Querés que nos metamos en el tema? Digamos, el tema de esta época…

— Son nuestros hijos los que nos dicen “no digas esta pavada”, “esto no se dice”.

— Apareció Pato Fucks y nos dijo “ustedes son la última marca creativa que queda en términos creativos”. En esta época hay una hipocresía oceánica, el mundo se partió en millones de pedazos y hay en la agenda una disputa entre el político correctismo y el político incorrectismo. Y ahí estamos con las llamas. ¿Se acuerdan de la llama que llama? Éstas no tienen nada que ver, son arte. Se llama NFT, porque es un no fungible token. O sea es algo que vos compras, es un activo financiero que te pertenece y tiene propiedad intelectual y nunca va a haber uno igual.

— ¿Es como la tecnología de las criptomonedas?

— Claro. Vos compras un NFT y es tuyo. Vos compras propiedad intelectual.

— ¿Y qué hacés con eso?

— Podés hacer lo que quieras. Por ejemplo, si nosotros necesitamos tu llama chef, tenemos que pagarte royalties de por vida. Pueden hacer una marca de ropa, una remera, poner un puesto de choclos.

— Para esto es necesario que la llama se ponga de moda?

— Para esto es necesario que tengas un proyecto. Los NFT tienen arte, el arte de las llamas es superlativo. Nos costó tiempo hacerlo. Son el primer NFT que tiene opinión, que estando Carlos y yo es un peligro.

«EL PROBLEMA ES CUANDO EL CHISTE LO TOMAN COMO UN INSULTO»

— Hay una que tiene un billete de 100 pesos (risas).

— Porque en el billete de 100 pesos está Evita. Y el chiste es “volveré y seré propina”. Es un chiste. Nadie se va a ofender por ese chiste. Hay chistes un poco más pesados, digamos, “Esto ya es un puterío, hay que volver a meter a los homosexuales en el closet.” O “Sacamos homosexuales del closet a domicilio”. O sea, tenemos servicios.

— Pienso en tu hija …

— A ver, hay que ofender a la gente en el mundo. O sea, ofender. No pasa nada con ofender. El problema es cuando lo toman como un insulto. Ofender a alguien con un chiste, obviamente las llamas tienen en el ADN lo políticamente incorrecto. El problema es entonces: siempre van a ser controversiales, y ese chiste que hace que vos te cagues de la risa pero digas “¿estará bien reírse de esto?” Y eso trae una reflexión. Pero qué sucede, entre lo políticamente correcto y lo políticamente incorrecto nace la cultura de la cancelación. El brazo de choque. Que nace sin odio, para evitar el odio, para la diversidad, para evitar la discriminación. Para evitar la violencia con los inmigrantes. Pero luego la izquierda y el progresismo empiezan a utilizarlo como una manera de amordazarte, de acorralarte, de llevarte al escarnio público, y a veces a dejar gente sin trabajo.

— Mis hijas creo que me dirían que es tiempo de incluir.

— Es que esos chistes son los que incluyen. O sea, los chistes generan un puente. Lo que hace la cultura de la cancelación es que vos sientas todo como un insulto. Rompe los puentes y separa a las tribus.

— Según tu punto de vista el chiste evita que se rompan los puentes y logra que estemos todos vinculados?

— Tiene la idea de que te acerques, exacto. Que estés vinculado más allá de “no me gustó que digas eso”.

— Hay mucha gente muy enojada y muy peleada en estos tiempos. No es sólo por los temas políticos.

— No, no es solo político. Pero sabés qué, ni hablen entonces. Y yo me voy por un lado y vos te vas por el otro. ¿Y sabés qué? Las llamas tienen humor. Hay que tener sentido del humor, que para mí los millennials no lo tienen. El sentido del humor… no quiero que se ofendan, no quiero decir que no son inteligentes.

— Se van a ofender varios de nuestros hijos.

— No quiero quedar soberbio y decir como que se necesita tener cierta inteligencia, agilidad mental. Se necesita tener poder de observación para tener sentido del humor. Sirve para un poco de seducción, porque con la seducción podés iniciar una conversación. Como decía Borges, para querer a alguien lo tenés que conocer. No, la cultura de la cancelación te hace pum.

— Estás diciendo que faltan imaginación y humor.

— Sentido del humor. Hay una solemnidad para todo que es imposible de… No se puede pensar así. Ahora Agulla y Baccetti se llama The Black Minds, es una especie de laboratorio cripto arte, nos empiezan a traer proyectos de terceros y marcas. Qué puedo hacer con NFT que le sea relevante para mis consumidores y cómo puedo cruzar el puente al metaverso para lograr vínculos nuevos.

«NO IMPORTA LO QUE QUIERAS DECIR, IMPORTA LO QUE LA ÉPOCA QUIERE QUE DIGAS»

— ¿Un laboratorio de ideas?

— The Black Minds sí. Lo importante es que las marcas ya quieren ir allí. Había un DJ, uno de los mejores del mundo, se había construido un acuario en el metaverso sin pedirle permiso a Rodríguez Larreta.

— ¿Y lo disfrutaba como si fuera un acuario de verdad?

— Sí. Iba a hacer un show, iba a tocar debajo del agua. Los chicos pagando 0,00001 de ethereum iban a poder participar de eso.

— Definitivamente no sos adulto. Podés empatizar con la época muy rápidamente.

— Trato de empatizar con las épocas, sí. Se me va yendo ¿no? Pero la vamos corriendo de atrás. La época es todo. Eso es lo que les digo a los políticos, nada es más importante que la época. Vos no sos más importante que la época. No importa lo que quieras decir, importa lo que la época quiere que digas.

Fuente: Infobae.

¿Qué opinas de esta nota?