Escaló la montaña más alta de Córdoba con una sola pierna y sin brazos: «me sentí libre»

Se trata de Naiara, quien llegó a las sierras de Santa Rosa de Calamuchita e, inesperadamente, vivió una de las mejores experiencias de su vida. Escaló el cerro Campaquí y ahora va por más: «Quiero hacer parapente».


“¿Cómo te vas a ir de vacaciones a la Argentina? Te van a drogar y a robar”, le dijo su familia el año pasado a Naiara Arteaga. Un amigo que conoció por redes sociales, la esperaba del otro lado del continente, en Córdoba. La idea parecía un tanto peligrosa: ¿Qué iba a hacer una española sin brazos y con una pierna en un país desconocido?

La gestión no fue fácil y su amigo tuvo que hacer una videollamada con su familia. Allí les explicó cómo iba a ser el viaje y luego Naiara tuvo que contactarse con una empresa española que gestiona actividades para personas discapacitadas, que le organizó su llegada al país.

Casualidad o no, en ese ida y vuelta logró conseguir lugar en Cultura Serrana, unas cabañas accesibles en Santa Rosa de Calamuchita. Todo eso derivó en conocer a Alejandro Piccione, dueño de las cabañas y director de la Red de Turismo Accesible en Argentina (RTA). “Nos encontramos con una polvorita, una piba con ganas de hacer muchas cosas”, contó Alejandro.

Previo paso por las Cataratas del Iguazú, Nairana, nacida en San Sebastián, llegó a la localidad cordobesa para pasar sus últimos días de vacaciones, y en uno de los tantos momentos de distensión, Alejandro le planteó la propuesta: “¿Querés subir la montaña más alta de Córdoba?”, le dijo. Más tarde, el director de la RTA reconoció: “Le propusimos una locura”.

“Como soy mandada, dije que sí desde el primer momento. Nunca lo dudé”, contó Naiara Arteaga. Y de repente lo que había comenzado como unas vacaciones en la tierra del fernet se transformó en una aventura para escalar el cerro Chapalquí, la montaña más alta de toda la provincia.

Antes de ir a Córdoba, Naiara visitó las Cataratas del Iguazú, en Misiones. (foto: gentileza Naiara Arteaga).

El camino a la montaña más alta de Córdoba

Cansada de los “no” que tuvo durante toda su vida, Naiara emprendió la aventura más emocionante de todas. Para cumplirla, necesitaba el transporte necesario y es en ese momento en el que entra Alejandro Piccione, creador de la “champabike”, la silla de trekking adaptable para personas con discapacidad motriz.

Con formación técnica en un colegio industrial, Alejandro hizo su primera carrera universitaria en la UTN, y luego estudió turismo. Para poder unir sus dos pasiones, hubo un tiempo en el que se dedicó a crear herramientas que pudieran colaborar en la accesibilidad de las personas.

Así le contó el nacimiento de la “champabike”: “En Francia hay una empresa que fabrica estas sillas y nosotros utilizamos ese modelo para hacer nuestra versión nacional en un taller que tengo en casa. Ahora somos los segundos fabricantes en el mundo”.

Listo el transporte, faltaban las manos. Alejandro Piccione junto a su novia y a algunos voluntarios de la Red de Turismo Accesible pusieron el cuerpo para poder cumplir el sueño de Naiara.

Tras un largo viaje en camioneta, llegaron a la zona de Linderos y a partir de ahí Alejandro, su novia y el amigo de Naiara empezaron a llevar la silla adaptada.

“Fue una hora de trayecto y como yo no tengo problemas de mantener mi cuerpo, me ataron con los arneses que lleva la silla. Si la silla se corría a la derecha, yo la empujaba hacia la izquierda”, contó Naiara.

El momento de llegada a la cima más alta de Córdoba fue emocionante para todos. Así lo vivió la mujer: “No lo podía creer. Me abrazó Alejandro y me emocioné mucho. Me sentí como si no tuviera discapacidad, me sentí libre. En mi día a día nunca pensé llegar tan alto literal”.

Pero Naiara no fue la única emocionada, Alejandro también lo sintió dentro de su corazón. “Estábamos los dos con los ojos llenos de lágrimas. No había palabras para describirlo. Fue todo muy a flor de piel. Me quedó grabado que ella dijo que se sentía libre”.

Como ella misma dijo, Naiara no le teme al peligro y la adrenalina es su combustible. Por eso, pidió que la sentaran en el borde de un acantilado. “Ha sido muy gratificante. Siento que di otro paso más como persona y ahora tengo más seguridad de mi misma”, expresó.

En el Cerro Chapalquí se encuentra el primer refugio adaptado, por lo que la joven española que vive en las Islas Canarias pudo andar con su silla de ruedas por la cima de la montaña. “Almorzamos ahí, hablamos, comentamos la experiencia y la pasamos muy bien”, contó Naiara.

La gran diferencia entre España y Argentina, el proyecto a futuro y la próxima aventura

La vivencia de Arteaga la marcó a tal punto que está planeando un proyecto para desarrollar en España y luego traer al país. Si bien no dio muchos indicios, aseguró que va a “luchar para que todo el mundo pueda hacer estas actividades”.

La joven destacó el desarrollo del turismo accesible en la Argentina y lo comparó con España: “Mi país es muy burocrático y nunca pude hacer cosas así. Argentina no tiene nada que envidiarle a ningún sitio. Los argentinos no tienen que tirarse a menos”.

En ese sentido, les mandó un mensaje a los suyos, esos mismos que le pusieron un pero a la hora de viajar a la Argentina. “Les digo que tenemos que quitar el ego europeo porque en este país hacen un trabajo increíble”

Los mismos elogios a la Red de Turismo Accesible de Argentina se los dijo en la cara a Alejandro Piccione, director de la organización, quien se mostró emocionado: “Para nosotros es una pasión, es combustible el hecho de ser parte de transformación y de las experiencias. De lo que viven en este caso las personas con discapacidad. Estas actividades movilizan mucho”.

Lejos de quedarse estancada, Naiara va por más y tiene definido cuándo y dónde será su próxima aventura: “En 2023 vuelvo a la Argentina para hacer parapente en silla de ruedas, lo tengo claro”.

Fuente: TN

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