Viajó a Francia para un Mundial de Peluquería y un barrendero lo ayudó a cumplir su sueño de conocer a Messi

Matías Rojas viajó a Francia, terminó 5° en la competencia en la que participaron 40 competidores. Cuando finalizó el torneo, se decidió a llegar hasta la casa donde el ídolo vive con Antonela Roccuzzo y sus hijos. Lo que pasó fue increíble.


Se le seca la boca cuando habla porque los nervios dicen presente y se le superponen las palabras porque lo motoriza la emoción de haber vivido la experiencia de su vida después de lo que creyó sería su mejor vivencia. Matías Agustín Rojas, de 31 años y oriundo de Loreto, Santiago del Estero, viajó a Francia para competir en el Mundial de Peluqueros, su oficio, en el que finalizó 5° entre 40 participantes. Era ese logro la mejor experiencia de su vida. Sin embargo lo que vendría después, ni más ni menos que ser recibido por Antonela Roccuzzo en París, que ella le prometa que va a conocer a Lionel Messi y que efectivamente lo hizo se transformó en esas historias únicas (para toda la vida) e irrepetibles.

Es el jueves 15 de septiembre y son las 11:32 de la mañana cuando Matías Rojas responde al mensaje: “Hola, sí. Me podés llamar, pero bancame que ahora estoy ocupado. Bancame 20 minutos”, dice. Imagino que tendrá sus cosas que hacer, que está en París por primera vez en su vida, que termina de participar con gran éxito en el Mundial de Peluqueros, pero sobre todo que viene de ser recibido por Antonela Roccuzzo en la casa de la familia Messi en la capital de Francia. Sí, seguramente tendrá mil cosas que hacer… (pienso).

Pasa ese tiempo requerido, le vuelvo a escribir y me dice que “sí, ahora sí podemos hablar”. Matías atiende y ya sabía yo que él es de Santiago del Estero, pero no me hubiese sido demasiado difícil descifrarlo porque el tono estaba ahí, casi que por delante suyo en el teléfono. ¿Sorprendido por la repercusión de tu encuentro con Antonela? es la primera pregunta y Matías no para de hablar. Está contento, emocionado, orgulloso y feliz.

“Te digo la verdad, sí… tengo mi número de la Argentina y aquí mi teléfono anda con wifi, por lo que cuando salgo de la casa de mi amigo en donde paro ya no tengo señal, entonces cuando volví de la casa de Messi y de Antonela, despues de que ella me atendió, volví y mi teléfono explotaba”.

Del Mundial de Peluqueros a la casa de los Messi y la recepción de Antonela Roccuzzo
Cuando confrmaste tu participación en el Mundial de Peluqueros en París, ¿planificaste que ibas a hacer lo que hiciste?

-No es que planifiqué. No estaba seguro de que Antonela y Messi me iban a recibir. Yo conseguí la dirección de la casa pero después ya estaba en el destino si ella me atendía o no. Yo me paré frente a la casa de ellos con el bombo que le pedí a un luthier amigo para llevarle a Messi como regalo, con la camiseta de la Seleccin argentina, las banderas y estuve tres o cuatro horas esperando hasta que ella apareció”.

¿Cómo conseguiste la dirección de Messi en París?

-(se ríe) Por un barrendero del barrio de Lionel, que yo sabía donde quedaba porque mi amigo que que vive aquí en París, llamado Walter, habla perfecto el francés y es una persona que me ayudó a comunicarme con el barrendero, con la seguridad del lugar, a conseguir información y bueno, después ya quedaba en mí lo que pasaba.

¿Cómo fue ese día en el que llegaste a la casa de la famila Messi?

-Walter me pasó a buscar por el hotel donde estaba el equipo argentino con el que viajamos al Mundial, fuimos al estadio del PSG como para conocerlo y después al barrio. Yo obviamente no tenía la dirección pero mi amigo le preguntó a un barrendero, que nos dijo cuál era la casa. Ya era tarde y al otro día mi amigo se iba de viaje por trabajo, pero me dijo que si al otro día quería ir que me tomara un taxi o que agarrara su bicicleta. La casa quedaba a más de 10 kilómetros de donde yo estaba, por lo que averigué para ir en taxi y me salía 30 euros, uno 9 mil pesos argentinos y yo no tengo ese dinero, entonces no me quedó otra que ir en la bici…

Recorriste más de 10 kilómetros con el bombo que le llevaste como regalo sin tener una sola garantía de que pudieras entregarlo, pero estabas convencido…

-Sí. Por un lado tenía mucha fe, mucha espranza porque se me venían dando muchísimas cosas como que el Mundial se hizo en París, que tenía un regalo, algo lindo para darle y que me lo dejaron pasar en migraciones, que Messi estuviera porque justo hubiese tocado el Argentina-Brasil que se supendió de las Elminatorias… Se daba todo y cada vez que avanzaba un paso tenía más fe y esperanza.

¿Qué pasó cuando lllegaste al barrio?

-El de seguridad me conocía porque el día anterior habíamos estado con mi amigo y habían hablado. Yo lo único que hice fue llegar, pararme cerca de la casa, aunque no tanto porque no te lo permiten, prepararme el mate que me había llevado y sentarme a esperar que alguien apareciera.

Y apareció Antonela…

-Sí, qué loco. Yo llegué como a las 10 de la mañana y estuve un poco más de tres horas hasta que a las 13:30 o 14 llegó Antonela con los nenes, su familia y lo primero que hice fue mostrarle la bandera de mi provincia, Santiago del Estero, y el bombo con la imagen de Messi.

¿Cómo fue su reacción?

-Cuando la veo venir, estamos en veredas opuestas. Ella me mira porque yo tenía puesta la camiseta de la Selección, pero rápidamente agachó la cabeza, siguió caminando y ahí es donde le digo ‘Antonela, soy de la Argentina’, agarré el bombo, lo levanté y le dije que me gustaría entregárselo como regalo para Lionel. Ella me dijo que Leo no estaba, que estaba en Israel por un partido de la Champions y entonces le dije si lo podía recibir ella.

¿Y qué pasó?

-Ella sonrió, entró con su familia a la casa, estaban los hijos y su mamá, cerró la puerta y al rato salió y cruzó la calle para venir hacia mí con unas personas de seguridad que la acompañaban y recibió los obsequios.

¿Pudiste hablar con Antonela?

-Sí, ella re humilde. Le conté que el bombo lo había hecho un amigo mío y que yo había estado en el Mundial de Peluqueros, que había salido quinto y ella me felicitó y ahí le di las cosas. Ella me agradeció y me dijo que seguramente Leo se iba a sorprender. Yo estaba tranquilo, le pregunté si podía sacarme una foto y accedió sin problema. Ella fue ella muy amable, me agradeció y le pregunté si había alguna posibilidad de conocer a Lionel y me dijo que regresara al día siguiente, que Leo me iba a recibir.

Y llegó el día de conocer a Messi

“Conocerlo fue todo”, resumió Matías, ahora no tan tranquilo sino atravesado porque no podía creer que eso que ya había vivido realmente hubiese sido real.

“Con haber podido entregarle el bombo a Antonela, con que me haya recibido y al haber hablado con ella yo ya estaba feliz, pero cuando me dijo que podía conocer a Messi, que volviera para eso, bueno, ya era mucho más de todo lo que podía imaginar, reconoció el santiagueño hincha de River que guardará para siempre lo vivido.

“No fui al otro día de eso para no molestarlo porque él había llegado de Israel, de jugar, y me pareció que lo mejor era dejar que descansara”, comentó.

¿Cómo conociste a Lionel Messi?

-El viernes (por ayer) mi amigo me llevó en su auto, me dejó en el barrio y ahí esperé. Vi salir a Leo como a las 8 de la mañana, entiendo que para ir al entrenamiento del PSG, yo levanté la bandera argentina y seguramente me vio, pero no paró. Eran cerca de las 15 horas cuando veo que vuelve el vehículo que había salido, entró al garage y el chofer me hizo una seña para que vaya. Me acerqué y ahí Messi se bajó y yo no lo podía creer, verlo por primera vez, sencillo como es él, increíble.

¿Qué te pasó en ese momento?

-Por un lado estaba tranquilo y por el otro, cuando le mostré un video de unos chicos de mi provincia, me temblaba la mano, no paraba. Él sabía que yo había estado en su casa, me agradeció por el regalo, me firmó unas camisetas y bueno, realmente vi una persona increíblemente sencilla y humilde.

¿Cumpliste tu sueño?

-¡Obvio! Verle la cara, que me sonría, que me toque el hombro y que me felicite por lo que hice, porque le conté de mi Mundial, me conmueve al contarlo y me deja sin palabras.

Persevera y triunfarás

La anécdota que Matías Rojas elige para cerrar su historia cuenta que la noche anterior al día en el que Antonela Roccuzzo lo recibió, fue con su amigo a un bar del barrio donde viven los Messi en París y que allí, cuando le preguntaron su sabía dónde vivía Leo, la mujer le dijo que sí, pero que era imposible llegar a él. Pero este argentino fanático de “La Pulga” no se dio por vencido, lo conoció y volvió al bar: “Después de que estuve con Leo fui al bar, me compré una gaseosa y le mostré la foto a la mujer. Ella no lo podía creer y me decía que en el barrio nadie había logrado y yo le dije que un santiagueño lo había logrado”.

¿Qué opinas de esta nota?