La evolución de los carteros sanjuaninos: de la carta de papel al GPS

Con las nuevas demandas, los carteros debieron adaptarse a nuevos sistemas de distribución de correspondencia, con más logística y tecnología. De la bicicleta pasaron a motos eléctricas y tricargo con GPS.


Con la acelerada evolución de la tecnología, se puede llegar a pensar que la labor del cartero ha quedado obsoleta, pero la realidad es que no solo evolucionó, sino que se expandió.

Con las nuevas metodologías de comunicación, dentro de la era digital, se usan el celular y las redes sociales. Actualmente es posible mandar un mensaje a cualquier parte del mundo en solo segundos, pero hay muchas otras cosas que solo el servicio postal puede hacer.

Y es la misma tecnología que generó el «boom» del comercio electrónico y la enorme oferta hace que el flujo de envíos crezca exponencialmente.

Víctor Ortega, secretario general de FOECYT, sede San Juan.

Así, el cartero (como tradicionalmente le llamamos) ya no solo entrega cartas, sino correspondencia institucional y bancaria además de una innumerable cantidad de objetos.

«El cartero siempre fue la niña bonita del correo, siempre tuvo que estar bien preparado. Ahora tiene un valor agregado ya se agregó mucha tecnología para que los destinatarios sepan donde se encuentra su correspondencia», comentó Víctor Ortega, secretario general de la Federación de Obreros y Empleados de Correo y Telecomunicaciones (FOECYT) sede San Juan.

Con las nuevas demandas, los carteros debieron adaptarse a nuevos sistemas de distribución de correspondencia, con más logística y tecnología. Así, por ejemplo de la bicicleta pasaron a motos eléctricas y tricargo con GPS.

«Siempre comprometidos con el trabajo, los carteros se adaptaron muy bien, salieron a trabajar en pandemia, con las dificultades y limitaciones que conllevaba ese contexto. El Correo nunca paró y los trabajadores estuvieron ahí porque de ellos depende si se caen o se levantan los estándares», comentó Ortega.

 

 

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