Una historia de SUPERACIÓN: vendía sándwiches para pagar sus estudios y hoy es enfermero

Un correntino decidió dejar su lugar de origen para estudiar enfermería en Buenos Aires. Como no podía cubrir sus gastos, empezó a vender sándwiches en la puerta del subte A. Ahora trabaja en un hospital como soñó siempre desde chico.


Fabián Cesani, un hombre de la provincia de Corrientes, se mudó a Buenos Aires en 2016 para estudiar en la Escuela Superior de Enfermería Cecilia Grierson, pero como no podía pagar sus estudios comenzó a vender sándwiches y, después de tanto esfuerzo, en 2018 obtuvo el título de enfermero.

LA HISTORIA DE MUCHO SACRIFICIO Y TRABAJO DE FABIÁN CESANI PARA LOGRAR EL TÍTULO

Fabián es oriundo de Curuzú Cuatiá y siempre soñó con ser enfermero para poder trabajar en un hospital y, de esta manera, brindar sus servicios a todo aquel que lo necesite. En 2016, el joven tenía sólo $700 en la billetera, motivo por el que empezó a vender sándwiches para pagar sus estudios en el Hospital Durand.

Su historia conmocionó a muchas personas y llegó a los medios de comunicación. En diálogo con TN, el hombre aseguró que al principio “pateaba” todo el Microcentro. Un día entró al subte y vendió 20 sándwiches en media hora, entonces se preguntó: “¿Cómo será si vengo a vender todos los días?”.

Así fue que el correntino hizo esta rutina durante 2 años en la entrada del subte de la estación Avenida de Mayo de la Línea A. Pero, cuando otro vendedor vio que estaba compitiendo con él, no le gustó mucho la idea hasta que conoció el motivo por el que hacía esto Fabián.

“Vino el capo de los vendedores y no le gustó verme, pero le conté que estaba trabajando para sobrevivir y poder recibirme de enfermero. ‘Tenés una buena causa’, me dijo el tipo. Y me apadrinó. Me presentó a los otros vendedores, me bancó”, expresó el vendedor de sándwiches.

¡SE CUMPLIÓ EL OBJETIVO! FABIÁN SE RECIBIÓ DE ENFERMERO

Finalmente los años de esfuerzo y tantas horas de trabajo valieron la pena: en 2018 el correntino pudo terminar sus estudios. Un día por la tarde, Fabián apareció de traje en la puerta del subte.

“Me quedaban cuatro sándwiches solamente. Llega y me dice de mala manera: ‘Te tenés que ir’. Y antes de irme le dije: ‘tengo una buena noticia para vos’. Me respondió: ¿Ah, sí? ¿Qué es? Le mostré la foto en el celular del certificado de título en trámite y le dije: ‘me recibí de enfermero’. El tipo no lo podía creer. Se quedó con la boca abierta. Se emocionó, me dio una mano y con la otra en mi hombro me dijo ‘felicitaciones’, y se fue sonriendo”, recordó Cesani.

El enfermero contó su historia a través de Facebook, en donde obtuvo más de 335 mil likes y más de 185 mil personas compartieron la publicación. De esta manera, Fabián tenía su próximo trabajo delante de sus ojos, el oficio que tanto soñó de chico cuando acompañaba a su madre al hospital por problemas renales, se convirtió en realidad.

EL PRIMER TRABAJO DE FABIÁN COMO ENFERMERO

El hombre de Curuzú Cuatiá hizo una entrevista en la tele y a los pocos días lo llamó la doctora Silvina Marangoni, subsecretaria de Salud de Tres de Febrero. “Me ofreció trabajar en un centro de atención primaria (APS) en Caseros. A mediados de 2019 empecé. Ya estaba matriculado y hacía vacunación, control de niños y otras tareas”, reveló el joven. “Otro llamado que recibí entonces fue de un médico que me propuso trabajar en un geriátrico en Castelar”, agregó.

También, el hombre de la salud comenzó a trabajar una noche de por medio en el Hospital Sirio Libanés de Villa Devoto. Después llegó la pandemia y “enseguida trabajaba todas las noches. Había muchos compañeros que se contagiaban de covid y faltaba personal”, contó.

El correntino fue parte del personal de salud que no daba abasto con tantos pacientes en terapias intensivas. “Fue muy duro. Aparte de las larguísimas jornadas de trabajo, emocionalmente era muy difícil. Todo el tiempo veías gente que entraba y ya sabías que era muy difícil que pudiera salir”, emitió.

Hasta el 2020, el joven tenía dos trabajos al mismo tiempo. En abril decidió dejar su puesto en el APS de Caseros, “hacía guardias de 10, 12 horas en el hospital y luego eran siete horas en la sala, para un mínimo de 17 horas de trabajo”, explicó. “Vivo en San Miguel y viajaba tres horas por día, una y media por cada tramo. Llegó un momento que ya no podía sostenerlo”, manifestó.

Actualmente, Fabián trabaja por la noche y duerme durante el día. “Siempre la peleé, siempre luché. Trabajar de lo que a uno le gusta es un montón. Vengo de una familia muy humilde y yo quería tener otra vida. Fui el primero de la familia en tener un título profesional”, dijo. “Aprendí a rendir, no a rendirme”, concluyó el hombre.

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