Tras la audiencia, en Wall Street crece el temor por un default de la Argentina

Las primeras reacciones posteriores a la audiencia están siendo lapidarias para la Argentina. El consenso de los bancos de inversión, que estuvieron ayer en primera fila siguiendo el minuto a minuto de esta batalla por la deuda, es que la Argentina se encamina (a lo sumo que súbitamente cambie de estrategia y acepte pagar) a un nuevo default de la deuda después de la megacrisis del 2002.

La Presidente está preocupada por las negociaciones de los bonos de deuda en Nueva York.

Fuente: Infobae

La audiencia empezó con un primer baldazo de agua fría. Los jueces avisaron a los abogados de Argentina que no habrá una audiencia en «banc» (o sea, con el plenario de los 13 jueces y no «solo» 3 como en la actualidad).  Eso había sido solicitado por el Gobierno y ahora rechazado. Se pierde una carta procesal importante que podía estirar los plazos de la definición.

Sea como fuere, para los ejecutivos de Wall Street, el país quedó al borde del precipicio. “Los acontecimientos en la sala del tribunal validaron nuestros temores preexistentes que el Bank of New York (BONY) quedará incluido en la orden y, por tanto, se impedirán los pagos de los servicios de deuda a los tenedores de bonos reestructurados”, dispara Vladimir Werning, el economista argentino que se desempeña en el JPMorgan.

La entidad reitera la recomendación de «underweight» (prácticamente desprenderse de los bonos) con la deuda soberana «a la luz de los hechos». Dice que si la sentencia queda en firma incluyendo al agente de pago (el BONY), «entonces el riesgo de un default técnico es probable que escale una vez más».

La clave fue, según quienes estuvieron presentes, que los jueces se mostraran duros con el Bank of New York y su participación en el caso. Queda la sensación de que para los jueces, la entidad es un «agente del país» y por lo tanto susceptible de tener que acatar el fallo.

De hecho, los jueces preguntaron al BONY si era más que un simple «fiduciario»; y si la entidad estaba jugando una «doble» función. A pesar de que los bonistas afirmaron que el BONY era un “guardián” para los tenedores de bonos y no podía ejercer su discrecionalidad sobre los fondos transferidos, el Tribunal reveló sospechas de que la entidad es en realidad un agente de Argentina.

«La Corte dejó en claro que no estaba preocupada por la posibilidad de un default de los tenedores de bonos reestructurados debido a que sería una decisión de la Argentina, no de la Corte», sostiene Werning.

Asimismo, la Corte puntualizó que Argentina sólo quiere imponer sus términos mientras que (a) los acreedores no están obligados a aceptar los términos y (b) las corporaciones suelen colocar fondos en custodia como prueba de la buena fe y la Argentina no lo había hecho. “Para evitar cualquier duda, los  jueces mencionaron que la Corte «hace cumplir los contratos, no vuelve a reescribirlos», acota JPMorgan.

Para Daniel Chodos, de Credit Suisse, «la impresión general es que las perspectivas para la resolución del litigio son negativas para la Argentina». “El tribunal parecía centrarse en lo que se constituiría en un trato equitativo con respecto al pago proporcional y el papel de Bank of New York Mellon. No nos sorprendería ver que la corte de apelaciones afirme la decisión del juez Griesa de noviembre».

También, y si bien creen que la entidad neoyorquina quedará incluida en la sentencia, «los jueces parecían más dispuestos a considerar alternativas para el pago evaluable». «El tribunal no da ninguna orientación sobre el potencial momento de la decisión. La reacción inicial del mercado a la audiencia es negativa pero los volúmenes de negocios son escasos. Esperamos que los mercados mantengan un tono bajista, con los CDS más afectadas que los bonos», afirma Credit Suisse.

Desde Bulltick Capital Markets afirmaban que «es probable que Argentina pierda este caso en la Corte de Apelaciones. La cuestión más complicada es la ejecución de la sentencia».

Este banco de inversión sostiene que el resultado final más probable es que la Argentina pierda el caso, pero la sentencia se torne, a efectos prácticos, no aplicable (ya que no se encontraría una solución para no lastimar al sistema financiero). «Si nuestro punto de vista resulta ser exacto, Argentina no va a entrar en un default técnico, y los bonos y otros precios de los activos argentinos se dirigirán para arriba», dice Bulltick, por lejos el más optimista de Wall Street con la Argentina.

El costo de proteger u$s10 millones en bonos de la Argentina contra un incumplimiento de pagos (conocido como CDS) a 12 meses se ubica en los 5.266 puntos básicos, el más alto del mundo. Esto quiere decir que para asegurar u$s10 millones tienen que pagar 5 millones de dólares, algo desorbitante y que demuestra el pánico que hay con un probable default del país.

Los próximos pasos dependerán del desenlace. Se espera una resolución rápida. No pasaría de marzo o a lo sumo abril. A la Argentina le quedaría, entonces, apelar a la Corte Suprema de Justicia y pedir tanto a la Cámara y a la Suprema Corte una suspensión de la medida. O sea, llegar a la Corte Suprema sin la aplicación de la sentencia. Pero hay muchas dudas de que el máximo tribunal acepte el caso argentino. El país podría haber lanzado sus últimas fichas ayer sin demasiados buenos augurios. Final abierto.

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