Kicillof desmintió conflictos de Gabinete, con más incoherencias

A raíz del desencuentro político desatado en las últimas horas, alguien tenía que salir a dar explicaciones. El Ministro de Economía Axel Kicillof fue el elegido para salir a dar la cara, después de desmentir al titular de AFIP sobre el impuesto a los Bienes Personales, a un día de ser anunciado.

Kicillof rechazó cualquier hipótesis de conflicto en el Gabinete.
Kicillof rechazó cualquier hipótesis de conflicto en el Gabinete.

Después de la secuencia contradictoria y dada la falta de claridad, cada medio desde su subjetividad intentó analizar qué podría suceder internamente en el Gabinete para que se manifestara abiertamente tal contradicción. Desde fallas en el Gobierno hasta posible renuncia de Echegaray, las hipótesis no paran de surgir. Pero hoy Kicillof dio la cara y rechazó toda versión que implicara un enfrentamiento entre funcionarios, y no solo eso, sino que se aventuró a sostener que “esas cuestiones resultan un poco graciosas, lo mismo que las telenovelas que intentar armar entre los miembros del Gabinete».

En primera instancia, cualquiera podría sentirse ridículo después de estas palabras del Ministro, por “hablar de más y buscarle la quinta pata al gato”, además, convengamos que el joven tiene un currículum respetable. Pero no, eso es justamente lo que hacen: minimizar toda hipótesis y subestimar a la prensa opositora. Además, nada más parecido a una ficción que la política argentina, donde a la serie no le dio inicio la prensa, sino la misma Presidenta durante todos sus años de gestión, ¿o es necesario recordar cada “acting”?

No acusemos, a ver, todos terminamos dentro de este mismo círculo, no está bien, ni está mal. Pero nos hagamos cargo, una incoherencia de tal envergadura no fue una sonsera. Después, es muy fácil aplacar todo como lo hizo Kicillof, diciendo que “si alguien dice que estamos estudiando una medida y después alguien dice que no se va a hacer, no es que hay un conflicto”.

Llamale como quieras, pero no sucede muy a menudo y no es para nada normal. Algo pasó ahí dentro y obviamente no lo van a largar, por lo que seguiremos fabulando. Les guste o no.

«Medidas en estudio hay montones, eso es objeto de debate y discusión. ¿Qué esperan? ¿Que no discutamos la conveniencia de las medidas?», manifestaba Kicillof. Otro argumento que se cae mientras se emite. Obvio que cualquiera espera que se discuta la conveniencia de las medidas, y no cabe ninguna duda de que lo hacen, por eso mismo: evidentemente no se tomaron el tiempo necesario para analizar si anunciaban o no el nuevo impuesto, porque en menos de 48 horas se contradijeron.

Eso, como mínimo y pensando en lo más sano, es un falta de comunicación severa. Y si no, más rebuscado y usando el mismo argumento de Kicillof, no analizaron como corresponde la conveniencia de la medida. ¿Qué esperan? ¿Qué no cuestionemos?

Y para rematar, el Ministro de Economía dijo lo que a todos nos gusta escuchar: «Puede haber distintos puntos de vista al interior del Gobierno, pero hay una sola cabeza que toma las decisiones que es la Presidente». Listo. Entonces, ¿Dónde queda la “discusión” de la conveniencia? ¿La pluralidad? ¿La mismísima democracia?

Inocente es preguntarnos eso cuando nos rige un Gobierno verticalista, peronista y personalista, claro. Las incoherencias, siguen. No hay con qué redimir a esta altura del desarrollo del modelo algunos argumentos, que como dijimos, se van desmoronando a medida que se crean.

Ya  no somos los mismos que hace 10 años…menos mal.

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