Entre ira y negación: El "porro" y los ojos que lo miran

San Juan
Decir “marihuana” para la sociedad sanjuanina es una mala palabra todavía. De hecho aún en muchos países latinoamericanos con años de marcas del narcotráfico, las personas siguen reticentes a aceptar el consumo de cannabis, cuando la realidad muestra que cada vez es mayor. Quizás esta actitud tenga más de hipocresía que otra cosa, sumado a los lineamientos conservadores que dominan gran parte de estas sociedades. ¿Qué sucede con el consumo en San Juan, y los ojos que lo miran (o lo niegan)?

La transición cannábica: Negación, Ira, tristeza, resignación y aceptación.

 

Es un tema complejo que no puede analizarse ni definirse en dos párrafos. Lo cierto es además, desde los medios de comunicación y las instituciones, se busca “el porro” en aquellos lugares donde el imaginario social ha llevado a pensar que existen: suburbios, villas miserias, barrios pobres, recitales, entre los jóvenes. Sin embargo, entre puestos de alto rango, profesionales u hombres y mujeres ricas, ese tema “no se toca”. Porque además, muchos lo niegan.

Radio Sarmiento salió con su móvil  a la calle, y entrevistó a algunos adolescentes que esperaban para entrar a clases, con el fin de conocer su opinión al respecto de la despenalización de la marihuana, tema que lleva tiempo discutiéndose, sobre todo desde la aprobación de esta ley en Uruguay.

“También tendría que estar legalizado. El que quiere puede fumar, tampoco es para volverse loco. De vez en cuando un porrito me mando. Normal me siento. Es para estar un ratito bien, un ratito pavo. Y después volvés a la normalidad. Tampoco es que te pegás una drogada `oooh´”.

Esta fue una de las respuestas más llamativas. La mayoría pensaría que la juventud está perdida o que este chico probablemente termine sin rumbo o caiga en la delincuencia. Este es el tipo de pensamiento que hay que desterrar. ¿Por qué permitir que nuestra conciencia social nos lleve a estigmatizar de esta manera, desde la ignorancia?

Nadie puede decir que esté bien o esté mal. Pero, ¿Qué contestaría un abogado si un medio lo interpela de esta manera? Seguramente contestaría que no, quizás porque lo piense, o quizás tenga plantaciones en su casa pero esté mintiendo. Y si contestara que sí con argumentos desde el conocimiento, probablemente quien escuche desde su casa no pensaría lo mismo que pensó del adolescente.

La mayoría de los chicos interpelados respondió que estaba a favor de la despenalización de la marihuana. No es una muestra representativa, ni siquiera fue una encuesta. Pero sirve para preguntarse qué tipo de sociedad tenemos, y cuál queremos.

“Sí, nuestros amigos consumen, bastante. Todos están de acuerdo. A nosotros nos gusta fumar pero no porque somos drogadictos. Lo vemos de otra forma. La marihuana no es droga. Es algo que crece en la tierra, es natural, yo lo siento de otra manera. Todos dicen que perdemos la cabeza, yo sigo acá, igual solo que siento un bienestar interior”.

Esta respuesta fue de una chica de 17 años, que sin ninguna vergüenza expresó su opinión. Queda a criterio de cada uno el análisis que se haga de ello. La sugerencia, es ir más allá de los preconceptos y tratar de analizar con mayor profundidad. Si estamos en contra o favor, que sea con argumentos y juicio crítico.

Todavía nuestras culturas están atravesando un proceso que oscila entre la negación, la ira y la aceptación, al respecto de la marihuana.

¿Qué implicaría la despenalización de la marihuana? ¿Cuál es la realidad argentina, y sanjuanina, en cuanto a su consumo? ¿Conocemos los pro y los contra de esta planta? ¿Estamos seguros cuando prejuzgamos, estigmatizamos y relacionamos la marihuana con situaciones que quizás, nada tengan que ver?

 
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