Su bisabuela, la clave del milagro de Camila

La médica Valeria Pardini, Jefa de Pediatría del CyMIN, atendió a Camila desde que ingresó en la terapia intensiva del nosocomio al borde de la muerte. Hoy, y luego de que el Vaticano confirmara que la recuperación de la niña responde a un milagro del Cura Brochero, la médica aseguró que “siempre pensamos que había algo más que el actuar médico”.


Camila

“Es algo muy lindo lo que pasó con Camila. Le va espectacular en la escuela, se relaciona, tiene amigos, está muy bien con su familia. Nos tocó mucho. Primero somos personas antes que médicos. Lo de Camila fue shockeante, más allá del actuar médico todo el equipo pensamos que había algo más. Decimos los que hacemos terapia intensiva que es un paso previo muy crítico, una niña puede recuperarse con secuelas o morir. Con Camila se hizo todo lo médico pero algo más hubo, porque era impensable que Camila pudiera recuperarse como se recuperó”.

Así lo aseguró la Jefa de Pediatría del CyMIN, que pasó cada etapa de la “supervivencia” de Camila a su lado, y al lado de su familia, que fue la que permanentemente invocó al Cura Brochero (sobre todo su abuela y su tía).

Pero ¿Cuál fue el momento en el que los médicos vieron que había “algo más”? Pardini lo cuenta emocionada. “La Cami estaba con asistencia respiratoria mecánica, y el clic fue cuando entró su bisabuela al a terapia, la abuela de su mamá, que también es muy creyente”.

Esa, fue la primera vez que Camila se conectó. “Se conectó, habló, le contestó, su bisabuela le cantó una canción que siempre cantaba y Camila la siguió en partes. Fue un giro de 360º. Fue muy llamativo desde lo médico: tenía muchas lesiones, estaba infectada, nunca esperamos que Camila se recuperara como lo hizo. Estamos convencidos de que algo más hubo”, expresó la médica.

“Se conectó, habló, le contestó, su bisabuela le cantó una canción que siempre cantaba y Camila la siguió en partes. Fue un giro de 360º».

Hoy Camila va a la escuela, tiene amigos y recibe mucho amor por parte de su familia. Podría afirmarse que lleva una vida “casi” normal, debido a las secuelas que dejaron los golpes por las que hoy asiste a rehabilitación y controles neurológicos permanentes.

“En la terapia tenemos unas estampitas del Cura Brochero que nos dejaron los familiares cuando estuvo Cami internada en la Terapia. Fue mucho el trabajo, son estas las satisfacciones que te deja esta profesión. Esto nos ha sorprendido gratamente a todos”, concluyó Pardini.

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