Fueron novios en la Segunda Guerra Mundial y se reencontraron después de 71 años

En 1944, Norwood Thomas era un paracaidista estadounidense de 21 años y Joyce Morris, una estudiante británica de 17; se pusieron de novios, pero la guerra los separó y perdieron el contacto.


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Un día en 1944 se despidieron con un apasionado beso, pensando en que pronto volverían a verse. Pero la guerra los separó. El amor del joven paracaidista de las Fuerzas Armadas estadounidenses Norwood Thomas, de 21 años, y su novia británica Joyce Morris, de 17, fue suspendido por el odio que atravesaba el mundo en esa época.

Setenta y un años después de esa despedida, Thomas y Morris se reencontraron ayer con un abrazo profundo y la nostalgia a flor de piel.

Thomas, hoy de 93 años, voló desde Virginia, en Estados Unidos, a la ciudad de Adelaida, en el sur de Australia, para reencontrarse con su amor de la juventud.

«Bueno, seguís estando vertical», le dijo, para cortar el hielo, Morris. «¡Dame un abrazo!», le dijo él, quien antes de llegar al hotel admitió estar «un poco nerviosa».

«Esta es la cosa más maravillosa que podía haberme pasado», dijo Thomas durante su encuentro.

«Bien -respondió Morris con una carcajada-. Vamos pasar dos semanas maravillosas». La pareja tiene previsto pasar el Día de San Valentín juntos el próximo domingo.

Morris era una joven británica de 17 años y Thomas era un paracaidista de 21 cuando se conocieron en Londres en 1944, poco antes del Día D. Tras la guerra, él debió regresar a su país y nunca más se vieron. Intercambiaron un par de cartas y el soldado le pidió que fuese a Estados Unidos para casarse con él. Pero, de algún modo, ella no le entendió y pensó que había encontrado a otra persona, por lo que dejó de escribirle.

Los dos se casaron luego con otras personas. La esposa de Thomas falleció en 2001 y Morris se divorció de su marido tras 30 años juntos.

El año pasado, Morris le pidió a uno de sus hijos que buscase a Thomas en Internet. Encontraron al hombre en un artículo sobre el Día D publicado por el periódico The Virginian-Pilot. Luego llegó el primer reencuentro, que fue virtual. Se reconectaron a través de Skype.

«Te digo algo. Si hubieses venido a Estados Unidos cuando te lo pedí, estaríamos juntos hace 70 años», le dijo él en ese momento.

Cuando su historia de amor renacido se hizo pública, cientos de personas realizaron donaciones para ayudar a financiar el viaje de Thomas desde su Virginia Beach natal a Australia. Luego la aerolínea Air New Zealand le ofreció al veteran un pasaje en primera clase para él y su hijo, Steve.

Agencia AP

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