Las sanjuaninas que quedaron con grave discapacidad, por violencia de género

Quedar hemipléjica, no volver a caminar o tener daño neuronal son algunas de las secuelas que le quedaron a sobrevivientes sanjuaninas. 


 

El movimiento #MiraComoNosPonemos reflotó la vigencia de la problemática de violencia de género. Y San Juan no es ajena, en distintos ámbitos, a la problemática del acoso, el abuso, violación y hasta la muerte. Y siempre quedan secuelas, pero en el caso de tres sanjuaninas, el daño es muy grave al punto de dejar en condición de discapacidad a las víctimas. Y de la manera más injusta, por una acción que debería prevenirse.

El 16 de septiembre ingresó a Urgencias una mujer con severos golpes en la cabeza. Era Andrea Andrada, una joven funcionaria de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Albardón. Su novio dijo que tuvieron un accidente en moto, cuando iban por calle El Bosque, Pie de Palo. Pero el casco no presentaba daño y las contradicciones en el relato de Marcelo Cruz hicieron que el propio personal del nosocomio sospechara de violencia de género. Cruz quedó investigado por lesiones graves. Pero mientras tanto Andrea, a sus 37 años, quedó internada en coma farmacológico, fue operada en su cráneo dos veces y salió del hospital pero con pérdida de motricidad y control.

El 12 de noviembre otro caso estremeció a la comunidad sanjuanina. Yuliana Neira de 22 años estaba al borde de la muerte tras recibir un balazo de parte de su novio. El cobarde de Samuel Abdala había dicho que los quisieron asaltar. La madre de la joven preceptora dudó y la policía procedió a un allanamiento. De arriba de un ropero de la casa en la que convivían, sacaron el arma con balas calibre 38. Mientras tanto, la bala que ingresó por el costado derecho de Yuliana le atravesó un pulmón y se alojó en la médula espinal. Por eso, no siente sus piernas y quizá no vuelva a caminar. Fue intervenida quirúrgicamente en 3 oportunidades.

Un caso doloroso y atípico

Lorena Bustos, de Angaco, es la tercera sanjuanina que quedó con discapacidad tras el ataque del violador serial de San Martín. El sujeto, que conmocionó a la sociedad sanjuanina el año pasado por una seguidilla de ataques al azar, salía del estereotipo en este tipo de casos. Por lo general la mayoría de las violaciones se dan en el ámbito intra familiar o entre conocidos, donde la víctima confía en su agresor; hasta el momento en que es atacada.

En este caso, el sujeto había agredido a la mujer sin lograr su cometido. Pero la experiencia fue tan traumática para ella que sufrió un ACV y quedó hemipléjica, por la lesión en su cerebro. Estuvo varios meses internada en una clínica fuera de la provincia. Y al regresar recibió del Ministerio de Desarrollo Humano una silla de ruedas motorizada, cama ortopédica, un micro nebulizador y una silla de baños para su rehabilitación. Tiene 34 años apenas y varios niños a cargo.

 

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