ESTREMECEDOR: su padre lo tiró vivo dentro de un horno encendido pero hoy vive de MILAGRO

Las imágenes pueden herir la sensibilidad. Lyosha tenía apenas dos años cuando pasó esto y sufrió horribles quemaduras en la cabeza, brazos y pulmones. Hoy tiene 16 y declara: “Amo el fuego, no veo sentido de tener miedo”.

Lyosha tiene 16 años y  más de un motivo para sonreir: cuando tenía apenas dos años, y después de un festejo de Año Nuevo, su padre arrojó a él y a su hermano dentro de un horno de leña encendido. Pero sobrevivió.

Su hermano, de apenas 14 meses, murió por las graves quemaduras, pero el vive gracias a su madre que lo rescató. Hoy en día, 14 años más tarde, hasta se anima a realizar chistes con ello: “Mira, mi piel es como la arena de la playa”dijo en diálogo con la BBC.

Fotografía: PAVEL VOLKOV

Él nació en un pueblo del este de Siberia, en Rusia. Sufrió fuertes quemaduras en su cabeza, brazos, y hasta sus pulmones se vieron gravemente afectados. Inmediatamente se lo llevaron de ese lugar, y su rehabilitación llevó más de 10 años, incluyendo cirugías y parches en la piel: “Estuve en Suiza, en Estados Unidos, Alemania, Francia, Lituania, un montón de lugares”, dice.

Y agrega: “Una discapacidad puede brindarte una nueva forma de ver el mundo, e incluso nuevas oportunidades, pero es importante no dejar que toda tu vida gire en torno a ello, porque eso puede acabar contigo”.

Fotografía: PAVEL VOLKOV

Su infancia no fue nada fácil, sobre todo el contacto con otras personas“Sentía que me trataban como si fuera una especie de animal. En un momento me empezó a gustar la psicología. Me ayudó mucho a entender lo que pasaba. Y el odio sencillamente desapareció. Lo dejé ir”.

A pesar de todo lo que vivió, no quedaron temores, y admite sentirse como un “ave fénix” que renació de las cenizas: “Amo el fuego. Amo los fogones. Sé que la gente que se ha quemado antes puede sentir miedo. Pero yo no veo el sentido de tener miedo. Me gusta su luz, su calor, es hermoso. Puedo mirarlo durante horas”, cuenta el joven a la BBC.

Fotografía: PAVEL VOLKOV

Hoy Lyosha vive y estudia en Moscú, continúa en contacto con su padre y dijo que “lo perdonó”“No se trata de perdonar. Lo he perdonado hace mucho tiempo. Ahora sencillamente hablamos, como habla la gente normal. Nunca lo odié. Seguramente el pensaba que yo estaba furioso con él. Pero cuando nos encontramos, cuando volví a Buryatia, hablamos. Le dije todo y ahora nos escribimos cartas y nos mantenemos en contacto”.

Las fotógrafias corresponden a Pavel Volkov, fotógrafo y documentalista ruso

Fuente: Radio Mitre

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