La maestra rural que hace de mamá de 8 hermanitos que quedaron huérfanos

Una alumna y sus siete hermanos quedaron huérfanos y ella fue quien hizo de madre cuando se quedaron solos.


Simeona Benítez es la directora de la escuela número 26, Leopoldo Lugones. Desde hace 20 años es, además de docente, muchas veces madre y, otras tantas, enfermera. Ocupa un lugar central en la educación y en la crianza de los chicos que viven en el Paraje Yacaré, en La Paz, Entre Ríos. La historia que, sin lugar a dudas, la marcó a fuego es la de Lucía y sus siete hermanos. «Hace 15 años, los chicos quedaron huérfanos y decidí cuidarlos como si fueran míos», explica Simeona a.

Desde el comienzo de la entrevista, «Sime» tiene los ojos llenos de lágrimas. Explica que la emoción es porque sus alumnos fueron y son, muchas veces, olvidados. «Son hijos de padres jornaleros que, en muchos casos, tuvieron que criarse prácticamente solos, con necesidades y vidas marcadas por la ruralidad», indica.

Hace 15 años, la tragedia familiar de Lucía y sus hermanos hizo que Simeona entendiera el rol que ocupaba como directora de su escuela. La mamá de los chicos murió electrocutada dentro de su casa, durante las vacaciones de verano. Era madre soltera de ocho chicos que, con su muerte, quedaban solos en el mundo. «Antes de ser mamá de mis dos hijos, fui maestra y madre de mis alumnos. En el caso de Lucía y sus siete hermanitos, ellos no tenían a nadie más. Me avisaron mientras yo vacacionaba en otra provincia. Los acompañé desde el día del velatorio. Los cuidé como si fueran hijos míos sin dudar cuál era mi lugar junto a ellos», explica la directora.

La desesperación era no saber qué iban a comer, cómo se iban a arreglar si nadie sabía siquiera dónde vivían. «Esperaban el consuelo de alguien. Almorzaban en la escuela y les dábamos una vianda para que se llevaran a la noche. Les conseguíamos ropa a través de la cooperadora, de gente conocida», añade.

Una maestra y un refugio

Los chicos crecieron y Lucía, terminó la primaria embarazada. Tuvo tres hijos. Los dos más chicos, Agustina y Marcelo hoy van a la escuela de Simeona y sueñan con ser doctores o enfermeros. «Cuando quedé embarazada de mi primera hija seguí viniendo. Sabía que tenía que terminar de estudiar. La escuela es todo para mí. Fui su alumna y ella fue mi refugio», relata Lucía que hoy comparte con Simeona la lucha para que sus hijos salgan adelante.

La vida de esta mamá sigue siendo difícil, como tantas otras familias del Paraje Yacaré. Simeona los impulsa a que sigan adelante. Lucía tiene a su marido discapacitado y a su hija mayor en la secundaria y, por ellos y su futuro, sigue estudiando.»Comencé repostería y pastelería para tener un título, algo propio. Agustina quiere terminar la escuela y ser doctora o maestra jardinera. Joaquín, el más chiquito, quiere estudiar para ser enfermero o veterinario», acota.

La vida no fue ni es fácil para ella ni su familia. Con la ayuda incondicional de su directora, hoy lucha para darles un futuro a sus hijos. Le dice un ‘te quiero’ a Simeona y se abrazan emocionadas. Solo ellas saben el amor que las une y las cosas que atravesaron juntas.

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