Cuarentena: un almacenero regala pan para los más necesitados

En medio de la crisis por la pandemia de coronavirus, el comerciante conmovió a sus vecinos con una propuesta solidaria.


«Si no tenés para comprar pan, llevate una bolsita gratis», dice un cartel en un almacén de González Catán, en el Patrido de La Matanza. El dueño decidió regalar el sobrante de cada día a aquellos vecinos que no puedan pagarlo. En medio de la crisis por la pandemia de coronavirus, la solidaridad sigue representando a los argentinos.

La iniciativa tiene lugar en el comercio “Lo de Omar”, ubicado en Dragones y Lázaro de Venialbo. Allí, su dueño, Omar González, de 42 años, tomó prestada la idea de una publicación que vio en Facebook y decidió imitarla.

Sean clientes o no, el comerciante deja una caja llena de bolsas de pan para aquellos que lo necesiten, lo único que pide es que tomen solo una para que alcance para todos. «Regalo entre 15 y 20 kilos por día y me llena el alma poder darle una mano a gente que lo necesita», contó en diálogo con el canal de televisión de la Universidad Nacional de La Matanza.

 “Lo de Omar” queda en Dragones y Lázaro de Venialbo, en el barrio Los Ceibos de González Catán (Foto: Google Street View)
“Lo de Omar” queda en Dragones y Lázaro de Venialbo, en el barrio Los Ceibos de González Catán (Foto: Google Street View)

Este hombre vivió siempre en la zona y conoce bien las necesidades de sus vecinos. «No tengo para tirar manteca al techo, no tengo casa propia porque alquilo, no tengo auto pero puedo comer todos los días con el fruto de mi trabajo en el almacén. ¿Por eso, si puedo ayudar porque no hacerlo?», le dijo Omar al diario zonal Cuenta Kilómetros.

Su idea inspiró a otro comerciante de la zona, dueño del almacén «El Cuervo», que bromeó con pagarle “derecho de autor» por tomar su idea prestada y también comenzó a regalar el pan que le sobre cada día.

Gracias a estas iniciativas, en el barrio Los Ceibos los vecinos más necesitados pueden tener una bolsa de pan a diario para darle de comer a sus familias.

Omar asume que no quiere ser «ejemplo de nada» pero su actitud conmueve y contagia. «Me llena el alma poder darle una mano a gente que lo necesita», asegura el almacenero.

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