Un milagro de cuarentena: un adolescente con parálisis cerebral pudo empezar a caminar

Tiene 14 años y vive en General Cabrera, Córdoba. Hacía rehabilitación en Villa María, pero no pudo seguir por la pandemia. Empezó a tratarlo una kinesióloga local y en la cuarta sesión dio sus primeros pasos.


Para Lautaro Peralta, la cuarentena empezó con una pausa en su tratamiento. Tiene 14 años y sufre parálisis cerebral.  Vive en la localidad cordobesa de General Cabrera, y habitualmente tenía que viajar casi 80 kilómetros para hacer sus sesiones de rehabilitación en la ciudad de Villa María. Viajes y sesiones se discontinuaron a partir de la pandemia del coronavirus​ y el aislamiento social. No podía dar un paso, pero sucedió algo inesperado. Una kinesióloga local empezó a tratarlo en su casa y en la cuarta sesión empezó a caminar. «Es un milagro» exclamó la mamá, Patricia Toya.

Según cuenta Patricia, la cuarentena fue positiva para su familia. Un día, escuchando la radio, oyó que el intendente de General Cabrera, Marcos Carasso, explicaba que los pacientes que lo necesitaran podían retomar sus tratamientos con una kinesióloga a domicilio. Entonces ella se comunicó con «Pato», la profesional que había atendido a su hijo durante algunos años a partir de 2007, para que volviera tratarlo.

En la tercera sesión, Patricia, la kinesióloga, logró que Lautaro se mantuviera parado. Pero el “milagro”, como lo denomina su madre, ocurrió en la cuarta. “Yo estaba planchando y mi hijo estaba con su kinesióloga en el garaje haciendo ejercicios. Escuchaba que se reían. Y fui a buscar el celular para filmarlos. Cuando me acerqué vi que Lautaro iba para un lado, para el otro. Y jugaban. Y yo filmé pero no entendía nada”, cuenta la mamá.

Patricia también le dedicó unas palabras a una profesional que les había dicho que Lautaro había llegado a su límite y que no lograría nada más. «Nada es imposible», sostuvo. Su hijo es muy estimulado desde los ocho meses y ella lo describe como «un guerrero».

«Nunca vamos a bajar los brazos, porque en ningún lado está escrito que mi hijo no va a poder conseguir cosas. En la vida no hay nada imposible», subraya Patricia. Y sueña con un nuevo milagro:«Que Lautaro me diga mamá».

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