AMIGO FIEL: Hachiko, el perro que esperó durante años a su dueño fallecido

En la década del 30, un perro japonés se hizo famoso por esta triste historia. Durante años esperó a su dueño en una estación y conmocionó al mundo entero.

Hachiko era un perro japonés. Su dueño, Hidesaburo Ueno, era un agrónomo que impartía clases en la Universidad de Tokio. Lo encontró cuando apenas era un cachorro, en 1924. En un principio no quiso quedárselo, pero después se encariñó con ély cambió de opinión. Al notar que el perrito sufría una desviación en las patas delanteras, decidió llamarle Hachi, en referencia al término nipón que designa al ocho.

Ueno y Hachiko se hicieron inseparables. El animal acompañaba al profesor por la mañana a la estación de tren de Shibuya, donde se lo podía ver al final de la jornada mientras esperaba su vuelta. Aquellos con los que se encontraban en su trayecto diario, transeúntes o dueños de comercios, observaban con simpatía la devoción del perro por su amo.

Pero el profesor murió el 21 de mayo de 1925, víctima de una hemorragia cerebral. Hachiko, a partir de ese momento, siguió acudiendo invariablemente a la estación, como si Ueno tuviera que llegar en cualquier momento. Iba a vivir allí, en Shibuya, el resto de su existencia.

Admirados por su inquebrantable fidelidad, los viajeros que pasaban por allí se encargaron de alimentarlo y cuidarlo. Empezó a ser conocido por todos como “el perro fiel”.

En homenaje a su constancia, en abril de 1934 se inauguró una estatua en su honor. El propio Hachiko se hallaba entre los asistentes a la ceremonia. En esos momentos ya lo habían convertido en una estrella. Al acto acudieron altos dignatarios, además de Kishi Kazutoshi, autor de un libro sobre su historia, y Sakano Hisako, sobrina del profesor Ueno.

Sin embargo, tanto interés por un animal distaba de ser inocente. Corrían los años treinta, una época de auge de las corrientes totalitarias. La fidelidad de Hachiko, por ello, fue instrumentalizada a favor de una ideología próxima al fascismo. Su lealtad se comparó con la doctrina del bushido, por la que se establecía un fuerte vínculo entre el guerrero samurái y el señor al que servía. Hachiko, desde esta óptica, simbolizaba la obediencia del pueblo japonés a su emperador.

Hachiko murió el 8 de marzo de 1935. Naturalmente, se hallaba en la estación ferroviaria en aquel momento. Su cuerpo, disecado, acabó en el Museo de Ciencias Naturales de Tokio. Algunos años después, los imperativos de la Segunda Guerra Mundial obligaron a fundir su monumento: el Ejército necesitaba el bronce para fabricar armas. En 1947, una nueva estatua se levantó en Shibuya, la misma que puede contemplarse en la actualidad.

Esta historia llegó al cine

En 1987, Hachiko Monogatari, de Seijiro Koyama, alcanzó un gran éxito. Después vendría el remake de Hollywood Siempre tu lado, Hachiko (2009), donde la acción se traslada a Estados Unidos. Richard Gere interpreta a Parker Wilson, el profesor de música que encuentra a un perro de origen japonés.

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