Tuvo una nena con discapacidad, venció sus prejuicios y festeja el día de la Madre sin estereotipos

Daniela es mamá de Sofi, una niña con parálisis cerebral. Cuando armó el vínculo con su hija, cambió el concepto de esta celebración.


La maternidad de un niño con desafíos en su desarrollo rompe con la idealización del rol, con las imágenes de la familia perfecta de las publicidades y con todos los estereotipos.

La vida de una mamá con un niño con alguna enfermedad o una condición que vuelve más difícil su día a día es totalmente diferente de la de otras. Para Daniela Briñón, mamá de dos hijas, licenciada en comunicación y creadora de Zona de Sentidos, una comunidad para la inclusión, haber debutado en la maternidad con una hija prematura y con parálisis cerebral fue todo un aprendizaje. Tuvo que resignificar la palabra “hijo” y la palabra “mamá”, pero logró hacerlo y hoy disfruta a pleno de las diferentes formas de serlo.

Daniela va a festejar el domingo con sus dos hijas: Sofi de 8 años y su hermana de 5. El día de la madre la lleva a recordar la alegría con que recibió a su primera hija y todo lo que lucharon juntas para armar el vínculo que tienen hoy: “Con una enorme gigante cantidad de amor por dar me recibí de mamá primeriza de Sofi pasados los 6 meses de gestación. Su prematurez hizo que no pudiera tocarla de inmediato así que deseé con la misma intensidad que mi amor traspasara el acrílico de la incubadora. Pude abrazarla y tenerla a mi pecho durante varias horas al día durante esos seis meses de estadía en la Neo. Después que ella nació enseguida fue el día de la madre así que mi primer día de la madre fue lleno de esperanza porque ella estaba dando pelea. Pero el del año siguiente fue un profundo duelo porque yo ya sabía que tenía ECNE y que no me iba a abrazar, no me iba a decir mamá, no iba a correr hacia mí. Ninguno de esos estereotipos de lo que significa ser mamá iban a ocurrir. Entonces me dio profunda tristeza”.

Daniela reconoce que en esos primeros años estaba muy perdida entre tantas cosas que había que atender: desde los aspectos médicos, las obras sociales, las rutinas en casa y la enfermería. “Yo estaba muy confundida en ese rol de mamá porque la misma realidad me llevaba a ejercer la maternidad en otras cuestiones. Me encontraba hablando con terapeutas, empalmando un tubo de oxígeno, controlando si los insumos de enfermería los traían a tiempo a casa o no. Eran muchas cosas que no había esperado, que no hace una mamá de un chico típico en su día a día”.

La primera sonrisa de Sofi, descubrir que a ella le gustaban las cosas dulces y la música fueron los indicadores de que con o sin discapacidad la maternidad iba a ser una oportunidad de disfrutar la relación y eso Daniela lo aprendió rápidamente. Por eso se animó y tuvo una segunda hija y este Día de la madre lo celebrarán juntas.

“Siento orgullo de haber podido resignificar el rol de mamá fuera de lo que todo el mundo espera o la sociedad considera que es ser mamá y me siento plena con eso”, concluye Daniela Briñón.

Fuente: TN

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