Cecilia Moreau recordó que ABORTÓ: «Quería tener una vida»

La diputada del Frente del Todo explicó: «Me falló el método anticonceptivo. Era una relación de afecto a los 15, 16 años y yo tomé la decisión de interrumpir ese embarazo».


 

La diputada del Frente del Todo Cecilia Moreau presidió ayer la comisión de legislación general, de legislación penal, de mujeres y diversidad y de acción social y salud pública en medio del debate por la legalización del aborto. Tras resaltar como algo positivo que esta problemática esté en la agenda pública y que se esté tratando, en esta oportunidad se animó a contar su propia historia. Tal como relató, se hizo un aborto a los 16 años. «Era una nena y quería tener una vida».

«No somos dueños de la consciencia de nadie», lanzó en su exposición y explicó -luego- que, con esta ley, se pretende avanzar en «la ampliación de derechos porque no reconocer que en la Argentino hubo, hay y seguirán habiendo abortos clandestinos, si esto no se convierte en ley, es realmente creer que el sol no existe». Y añadió: «Todas en este debate, más allá de la posición que tuvimos y que tenemos, partimos de la base de reconocer que en la Argentina hay abortos, como los hay en el resto del mundo».

La diputada del Frente de Todos celebró que se esté debatiendo esta cuestión «controversial» porque, según dijo, «muchas veces la dirigencia política prefiere no tomar partido frente a los dilemas» para evitar pagar esos costos políticos. «Tenemos que estar orgullosos de llevar este debate adelante», subrayó y resaltó así que «el Estado quería esconder» esta problemática.

Entonces, celebró que «en un año tan difícil» el presidente Alberto Fernández «se la haya jugado» habilitando el debate. «Tal vez si el Presidente hubiera querido sacar rédito político podría haber sacado un decreto, pero nos dio, otra vez, la oportunidad de que nos hagamos cargo de algo que en la Argentina pasa, de algo que en la Argentina mata y de algo que en la Argentina daña».

«Nadie toma el aborto como un método anticonceptivo, nadie promueve el aborto y nadie quiere llegar a un aborto, pero pasa», enfatizó la legisladora. En ese momento, se sinceró y lanzó: «A este mujer, que está presidiendo acá el debate, a los 16 años le pasó». Y siguió: «Me falló el método anticonceptivo. Era una relación de afecto a los 15, 16 años y yo tomé la decisión de interrumpir ese embarazo. Y la tomé completamente consciente de lo que estaba haciendo».

Con la voz entrecortada, Moreau explicó qué fue lo que la llevó a hacerlo: «Yo era una nena y quería tener una vida. Soñaba con ser médica, con militar, con viajar y con vivir un montón de cosas que hasta ese momento no había vivido».

Más adelante, agregó: «A mí no me pesa el embarazo que interrumpí. Al día de hoy, lo que me sigue pesando es el miedo y la clandestinidad». Emocionada, continuó su reflexión diciendo que sintió mucho miedo «siendo una nena, sintiendo que estaba haciendo algo que estaba prohibido y sintiendo que podía ir presa por lo que estaba haciendo». «En definitiva, estaba tomando una decisión sobre mi propia vida también, y las mujeres y las nenas tenemos derecho a tomar decisiones».

La diputada destacó: «Tuve la suerte de poder hablarlo con mi mamá sin miedo y que me acompañase en esa decisión, consciente y responsable. También tuve la suerte de que tenía los medios económicos y los métodos para llegar a un consultorio en Recoleta un sábado a la mañana». Y así subrayó que «en aquel momento no había misopostrol», mientras que hoy «el 93% de los abortos son medicamentosos».

Tal como recordó, en ese consultorio la recibieron un médico y un anestesista. «Era un lugar seguro y yo tenía la plata, creo que eran 30 mil pesos en ese momento: una barbaridad», dijo entonces. Luego de enumerar estas cuestiones que le permitieron acceder a «un aborto más seguro», Moreau contó que algunas de sus compañeras de colegio, el Nacional de San Isidro, no tuvieron esas posibilidades: «Tuvieron que vivir situaciones traumáticas. No murieron, aunque alguna sí perdió la fertilidad y la posibilidad de ser madre más adelante».

Ella sí pudo. «Tengo una hija, que es lo que más amo en la vida. Cuando tomé la decisión de maternar fue a consciencia y fue la decisión que más feliz me hizo en mi vida», dijo. Y, luego, agregó: «Tenemos que pensar que a las próximas generaciones y que a nuestras hijas y a las de todos y cada uno de nosotros les puede pasar. Y en el caso de que les pase lo que me pasó a mí y lo que les pasó a muchas, tienen que tener la certeza de que no tienen que tener miedo a hablar, a decidir qué hacer, a charlarlo con sus padres y, en definitiva, a tomar una decisión que te puede sacar la vida si no lo hacés contenida, acompañada y cuidada por el Estado y tu familia».

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