Rusia pone en marcha un gran telescopio espacial submarino

Es uno de los más grandes del hemisferio norte

Las respuestas sobre el origen del universo generalmente las obtienen los científicos mirando «hacia arriba», pero podrían estar en nuestro mismo planeta. Incluso, no sobre la superficie, sino en las profundidades de las aguas más gélidas de la Tierra. Esto es algo que los científicos entendieron hace más de una década.

Desde ese momento se trabaja en la instalación de un «telescopio espacial submarino», y aunque su término suene confuso, es en realidad correcto. Este dispositivo busca la presencia de uno de los elementos más abundantes de todo el universo: los neutrinos.

Y si bien son abundantes, tanto que hasta ahora son incontables, el problema es que reaccionan muy poco por lo que se hace difícil percibirlos. Y aquí es donde entra en juego el lago Baikal, en el sur de Siberia. Donde recientemente han instalado el Baikal-GVD, uno de los más grandes telescopios, a una profundidad que supera los mil metros.

Muchos se preguntan las razones por las cuales se sumerge en las profundidades del agua. Y la realidad es que este ambiente es el ideal para la presencia de neutrinos. Mucho más en condiciones climáticas frías. Por lo tanto, Beikal es esencial para entender mejor como se comporta el elemento más pequeño conocido hasta ahora por el ser humano.

 

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