Piden la LIBERACIÓN de un hombre que MATÓ a martillazos a TRES PEDÓFILOS

El «justiciero» fue condenado a 23 años de prisión. 


Angelina Lozano, hermana Jason Vukovich, el “cazador de pedófilos”, encabeza una campaña para liberar a su medio hermano. El hombre fue condenado a 23 años de cárcel por matar con un martillo a tres pedófilos. La mujer quiere pedir la libertad condicional.

Para muchos, Vukovich es un «héroe» pero para Angelina su hermano fue víctima de su padrastro, quién abusó sexualmente de él durante su infancia. Su padrastro fue condenado por la violación, sin embargo, no cumplió ni un día de prisión y regresó con su hijo Jason cuando éste apenas tenía 13 años.

Hoy Jason Vukovich tiene 44 años y cumple una sentencia a 25 años en Alaska (Estados Unidos).

Se encuentra en prisión desde 2018, cuando fue sentenciado por sus ataques a tres pedófilos. Logró ubicarlos gracias al registro de agresores sexuales de la ciudad de Anchorage. De allí obtuvo toda la información necesaria como para irrumpir en sus viviendas y descargar toda la ira que guardaba desde su tormentosa infancia, en la que los abusos de su padrastro eran moneda corriente.

Se encuentra en prisión desde 2018, cuando fue sentenciado por sus ataques a tres pedófilos.

Se encuentra en prisión desde 2018, cuando fue sentenciado por sus ataques a tres pedófilos.

Los hechos sucedieron 2016, cuando Vukovich anotó en un cuaderno una lista de nombres de abusadores de menores entre los que se incluía a Wesley Demarest, de 67 años. Según explicó la víctima, el 29 de junio de aquel año, un martillazo rompió el vidrio de una de las ventanas de su vivienda.

Era la una de la mañana y el atacante irrumpió en la casa, corrió hasta su habitación y lo increpó: «Me preguntó si pensaba que había pagado por mi crimen», recordó el hombre que había abusado de una menor de edad en 2006 y pasó nueve meses en la cárcel. «Yo le dije, ‘Sí’. Pero él respondió: ‘No, no pagaste lo suficiente'».

Wesley Demarest, de 67 años, fue brutalmente atacado.

Wesley Demarest, de 67 años, fue brutalmente atacado.

De acuerdo a su relato, Demarest no recuerda exactamente qué ocurrió en ese momento, simplemente sabe que se despertó tirado en el suelo en medio de un charco de sangre. «Solo estaba usando mis calzoncillos. Estaban empapados en sangre, completamente empapados en sangre», dijo. «Los paramédicos me subieron a una camilla y me sacaron de allí». Había recibido cinco martillazos en la cabeza.

Era el tercer y último ataque de Vukovich a agresores sexuales. Unos días antes había hecho lo mismo con Charles Albee, Andres Barbosa, pero esta vez no logró escapar y, media hora después de aquel episodio, los policías lograron capturarlo. Además de golpear violentamente a sus víctimas, el hombre también les había robado varios artículos personales como computadoras, según informó el sitio Anchorage Daily News.

Jason Vukovich, en medio de sus ataques, gritaba: "Soy un ángel vengador".

Jason Vukovich, en medio de sus ataques, gritaba: «Soy un ángel vengador».

Todas las víctimas llegaron a recordar una frase que Vukovich les repetía en medio de sus ataques despiadados: «Soy un ángel vengador».

El pasado, su infierno

Vukovich describió a la prensa de Alaska que nunca pudo vivir una vida normal. Contó que su padre adoptivo Larry Lee Fulton abusó de él hasta los 14 años, y que cuando finalmente fue declarado culpable de abuso en segundo grado de un menor, apenas recibió una sentencia suspendida de tres años. Es decir que no tuvo que cumplir ningún tiempo en una celda de la prisión.

La resolución judicial llevó a que su familia se mudara a otra ciudad, pero Jason no recibió apoyo de ningún tipo como para lidiar con los abusos padecidos y, tras dos años allí, decidió seguir los pasos de su hermano y escapar de su casa.

Su padre adoptivo abusó de él desde los 3 años.

Su padre adoptivo abusó de él desde los 3 años.

En la calle no le fue bien y rápidamente comenzó un derrotero criminal que lo tuvo sumando antecedentes legales con frecuencia. Su primer destino fue el estado de Washington. Tenía 16 años y no llevaba identificación, así que no podía conseguir trabajo. Salió a robar para tener algún dinero para vivir, principalmente en gimnasios, donde sabía que la gente dejaba sus billeteras desatendidas. «A partir de ese momento, me convertí en un ladrón», admitió.

Cinco meses más tarde fue detenido por primera vez, pero al recuperar la libertad volvió a robar. «No quise buscar ayuda porque sabía que iban a enviarme de regreso a mi casa con mi familia», aseguró sobre aquella violenta adolescencia.

«Ser un ladrón y un mentiroso encajaba muy bien con mi falta de autoestima, sentía que no valía nada, que era como tirar un tiro a la basura», señaló en una carta que escribió a las autoridades judiciales en 2018, días antes de ser condenado a 25 años de prisión por sus ataques a abusadores de menores. «Los cimientos puestos en mi juventud nunca desaparecieron», afirmó en su texto.

Vukovich pasó años rebuscándoselas con trabajos en la construcción, pero cuando se quedaba sin empleo nuevamente robaba para vivir. Para evitar ser detenido escapaba de un estado al otro y así, según documentos judiciales presentados en Alaska, sumó antecedentes penales en Washington, Oregon, Idaho, Montana y California. Hace poco más de una década regresó a Alaska.

«Muchas, muchas noches simplemente quería morir», confesó el hombre que en su tierra natal fue condenado por una serie de cargos que incluyen robo, posesión de una sustancia controlada y agredir a su entonces esposa. «Cuando se le preguntó en diciembre sobre el cargo de agresión de 2008, negó haber abusado de su esposa o sus dos hijos», informó el Anchorage Daily News.

Acababa de salir de la cárcel en 2016 cuando decidió ir a atacar a los agresores sexuales. Tras ser detenido se le ofreció un acuerdo de culpabilidad a cambio de reducir algunos de los cargos en su contra. Finalmente en 2018 aceptó declararse culpable de intento de asalto en primer grado y un cargo consolidado de robo en primer grado en relación con los ataques de 2016.

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