La NUTRICIÓN y su importancia en PANDEMIA

Hoy se celebra el Día del Nutricionista, una profesión que cobró aún más trascendencia en el contexto de pandemia y emergencia sanitaria. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad es una de las comorbilidades con mayor tasa de decesos.

Por: Lic. María Paula Lescano. MP: 367


 

Desde 1974, el 11 de agosto se festeja el Día del Nutricionista en toda Latinoamérica, profesión que ha cobrado notoriedad y relevancia en la lucha contra el COVID-19. Las consultas y la preocupación aumentaron al existir numerosos estudios que han demostrando que la obesidad es un factor de riesgo grave, favoreciendo la hospitalización, ingreso a UCI y siendo una de las principales causas de muerte por coronavirus; incluso en grupos etarios de jóvenes y adultos jóvenes.

La obesidad ha sido en los últimos años una pandemia oculta, hoy se sabe que se trata de un factor de riesgo para más de 20 condiciones crónicas, como la diabetes tipo 2, la hipertensión, la dislipidemia, las enfermedades cardiovasculares, el ictus, la apnea de sueño y más de 10 tipos de cáncer.

Entre múltiples mecanismos propuestos para explicar el mayor riesgo observado en esta patología, se destaca que la persona con obesidad puede sufrir un estado de inflamación crónica y de secreción de citoquinas; a las que se les suma la actividad descontrolada de las mismas en pacientes con cuadros de Covid-19 grave. Esto genera, además, un daño tisular mayor, que recluta demasiadas células inmunes y, por ende, destruye las células sanas.

La inmunidad está disminuida porque se pierde tejido inmunológico a cambio de tejido adiposo, en lugares como el bazo, la médula ósea y el timo; lo que hace que el sistema inmunológico sea menos eficaz para proteger al cuerpo de los patógenos, como es el caso del coronavirus.

Se demostró que la obesidad, al ser una enfermedad estigmatizada, se retrasa la búsqueda de atención profesional.

Estos son pacientes que sufren, generalmente, ansiedad y depresión, factores de no menor importancia, que contribuyen a la gravedad de la enfermedad.

Comprender el papel de la adecuada alimentación, de la educación alimentaria temprana, de la actividad física, contar con atención primaria, con un equipo interdisciplinario de profesionales, debe ser hoy una prioridad de salud pública, dada la alta prevalencia de esta condición en nuestro país, tanto en niños como en adultos.

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