LA META ES EL ’23

#OPNIÓN

“No hay que almorzarse la cena”, decía un exgobernador sanjuanino, alguien que de lobby sabe y mucho. Sin embargo, en política nunca es demasiado pronto para tejer alianzas y consolidar posiciones. Estas elecciones de medio término representan algo más que los tres escaños en juego, son una oportunidad inmejorable para una construcción con miras al 2023 y eso lo saben los principales actores de la escena política.

Una campaña de bajísimo perfil y un electorado apático con los mensajes proselitistas, hacen a priori parecer que es poco lo que se encuentra en juego; pero a la hora de leer entrelíneas, son varias las conclusiones que podemos extraer, no sólo de los comicios en sí, sino también del armado de las listas, de los ganadores y los perdedores.

La campaña del Frente de Todos y su estrategia es casi de manual, apelando a un recurso que siempre está a mano de los oficialismos. Se trata de un tipo de comunicación que algunos expertos de la comunicación política han denominado “inventarial-contable” y consiste en hacer un racconto de las proezas de gestión, sumando inauguraciones a modo casi frenético. Así, la agenda oficial se ha robustecido en las últimas semanas, con actividades abarrotadas y cortes de cinta para todos los gustos. Ahí presente siempre algún candidato, claro está.

En Juntos por el Cambio, que largaron la carrera electoral con una candidata con alto nivel de desconocimiento, también han optado por una estrategia sencilla y para nada grandisonante. En el frente confían en la proyección de la imagen positiva de sus referentes y es por eso que el diputado nacional Marcelo Orrego casi parece más el candidato que Susana Laciar.

Ahora bien, con las cartas sobre la mesa y un escenario bastante calmo, ni el más aventurado de los analistas se atrevería a predecir alguna sorpresa en los comicios, que muy probablemente tenderán al sostenimiento del status quo. Así, sin mucho barullo, ninguno sale muy lastimado. Pero, ¿qué otras conclusiones podemos extraer del análisis de los armados de frentes y listas?

Por el lado del oficialismo, hay un dato imposible de soslayar, es que la lista del Frente de Todos no incluye, por primera vez en la era Uñac, a ningún candidato bendecido por José Luis Gioja; un divorcio que data de mucho tiempo atrás, pero que recién en el 2021 se ve materializado en las boletas. Con este escenario, el primer mandatario ya comienza a cimentar nuevas bases para lo que muy probablemente será una “re-re”.

Es verdad, para el ’23 falta una eternidad y en política hasta el aleteo de una mariposa puede provocar el desbarajuste de algunas de las variables y tirar por la borda lo planeado (sino pregúntele al diputado nacional Eduardo Cáceres, que parecía encaminarse a repetir mandato y un escándalo lo dejó en stand by). Sin embargo, algunas cosas ya se dejan ver, es que con poco margen para jugar en la nación y con todos los integrantes de la mesa chica “verdes” para el cargo; a Uñac no le quedarían muchas más alternativas. Eso sí, una reelección es un desgaste, ni hablar de una re-reelección. Deberá consolidar aún más su liderazgo y caminar con pie de plomo los años venideros.

El gran interrogante es, cómo jugará el marginado de las listas y siempre inquieto José Luis Gioja, que, sin dudas, no perderá el tiempo para socavar el poder de Uñac. ¿Encontrará candidato competitivo o quedará recluido a ámbitos de menor trascendencia, hasta desaparecer de la escena política?

Las aspiraciones del Bloquismo también dejan dudas de cara al futuro. Su flamante presidente ha declarado, en más de una oportunidad, que están trabajando fuertemente para jugar con lista propia, aunque en esta oportunidad demostraron que están más para ser funcionales que disruptivos.

En Juntos por el Cambio la contienda es “ganar-ganar”, es que si los guarismos dan por debajo de las proyecciones, la culpa la tendrá la campaña atípica, los candiatos poco instalados o la apatía del electorado. Si por el contrario, los números favorecen, todos intentarán sacar un pequeño rédito y anotarse el mérito.

Producción y Trabajo podría decirse que quedó mejor parado, ya que logró imponer a su candidata sin sufrir el desgaste de una interna y tienen todas las chances de reemplazar una banca que pertenece al PRO por una propia. Orrego posicionado para el `23, y queda por dilucidar qué papel jugará Fabián Martín, ya sin chances de repetir en Rivadavia. El Congreso es una opción, pero siempre está el olvido de la distancia.

Otra pregunta importante dentro de Juntos por el Cambio, ¿qué pasará con Colombo? El dirigente de ACTUAR resignó sus expectativas y ese gesto fue clave para la unidad de la oposición, todos se deshicieron en halagos. Con las precandidaturas formalizadas, el partido desplegó rápidamente su maquinaria en Capital, sin resentimientos. En 2023 seguramente se verá una provinicalización de ACTUAR, con jugadores principales en Capital; más considerando que en el distrito no hay ninguna otra fuerza opositora con candidatos posicionados (a menos de dos años), ni mucho menos con armado orgánico en el territorio.

Como ya se ha mencionado anteriormente, dos años son una eternidad en político y cualquier cosa puede pasar en un sistema influenciado por un sinnúmero de variables; sin embargo ya es tiempo de empezar a sacar las garras, porque para construir bases sólidas, afianzar lealtades y sacar del camino al contrincante, el tiempo nunca será suficiente.

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