Lo abandonaron en el baño de un aeropuerto cuando era un bebé, 33 años después encontró a su familia

Fue un caso emblemático en los 80. Pasó 15 años investigando hasta que logró dar con ellos.


A sólo diez días de su nacimiento Steven Hydes fue abandonado por su madre en el baño del Aeropuerto de Internacional de Gatwick (en Inglaterra). 33 años después de aquella mañana de 1986, el joven se reencontró con una parte de su familia.

Steven explicó que gracias al trabajo de los genealogistas, en 2019 pudo rastrear a su padre y sus hermanos, quienes no tenían idea de su existencia. Desafortunadamente su madre murió antes de que él pudiera encontrarla.

Steven, que actualmente tiene 36 años, fue abandonado el 10 de abril de 1986 en el baño del Aeropuerto Internacional londinense de Gatwick cuando era apenas un bebé.

Llevaba un chaleco a rayas y dos mamelucos, uno azul y otro amarillo, y estaba envuelto en una manta a cuadros azul y blanca. Había sido bien alimentado y bien cuidado. De hecho, estaba durmiendo tan profundamente que cuando la empleada de un Free Shop Beryl Wright, lo vio mientras se lavaba las manos en el baño de la terminal sur, creyó que eran un montón de trapos.

Pero al mover la manta exterior a un lado, se dio cuenta de que había un bebé.

Al principio, Beryl pensó que la madre del bebé estaba en uno de los cubículos del baño; luego, pensó que tal vez lo habían olvidado accidentalmente. Pero cuando lo abrazó y salió al pasillo del aeropuerto, nadie apareció para reclamarlo. La mujer se dio cuenta de que la madre no regresaba y que el bebé había sido abandonado.

El tiempo pasó y el joven pudo armar su vida, aunque cuando llegó el momento de encarar la paternidad y su propia familia, sintió que su pasado le hacía demasiado ruido. Es que, en Inglaterra la mayoría de los niños adoptados saben algo de dónde vienen, quién era su familia de sangre, pero él no tenía ni siquiera una pista, nada.

Su vida había comenzado a las 14:45 del 10 de abril de 1986. Los 10 días anteriores; los nueve meses que estuvo en el útero de alguien y toda la historia de sus padres que terminan dándonos una identidad, para él simplemente eran una hoja en blanco.​

Su aparición en el aeropuerto causó un enorme revuelo en los medios. Se le dio el nombre de ‘Gary Gatwick’, ya que quienes lo encontraron le dieron un peluche comprado en aquella tiendas de regalos. Luego fue llevado a un hogar de menores hasta que fue adoptado y criado junto a tres hermanas.

Décadas después, la llegada de sus hijas le dieron ganas de darle respuestas sobre su pasado y para eso él mismo debía encontrarlas, así que comenzó una búsqueda que le demandaría demasiados años.

​Investigar sobre su propia historia

Primero fue a los artículos que sus padres adoptivos le habían guardado: la ropa con la que lo encontraron, los recortes de prensa y los testimonios escritos de las personas que conoció en Gatwick.​

​En el camino se fue encontrando con muchos de los que lo ayudaron aquella helada mañana de abril, incluso la propia Beryl. «Lo que me asombró fue cuánto les importaba. Beryl me dijo que había pensado en mí todos los días, durante más de 20 años. No esperaba eso», contó a The Guardian.

Entonces oyó hablar de una forma de comprobar sus antecedentes. «Escuché que había una prueba de ADN que podría hacerme que me daría una idea de mis raíces, ubicarme en algún lugar geográfico y tal vez incluso vincularme con líneas familiares específicas», aseguró.

Fue a Escocia para encontrarse con el Dr. Jim Wilson, un genetista de población de la universidad de Edimburgo, que analizó su ADN e introdujo los datos de Steve en un banco global que contenía los perfiles genéticos de millones de individuos. Fue así como se encontró con primos lejanos.

Para él fue información clave porque al haber sido encontrado en un aeropuerto ni siquiera su nacionalidad era una certeza. Sus padres podrían haber sido viajeros de cualquier parte del mundo. «Esto vale mucho para mí. Me ubica en algún lugar, me da un lugar para decir de dónde soy», contó emocionado.

La información de la policía

Steven contó a los medios británicos que pidió la información a las autoridades policiales sobre lo que había sido la investigación de su caso en 1986. La respuesta que recibió fue un golpe durísimo e inesperado: todo había sido destruido.

Con aquellos papeles tirados a la basura se esfumaron las chances de seguir una pista fundamental para Steven. Es que dos días después de que lo encontraran, una niña o una mujer que parecía joven que decía ser su madre hizo una llamada telefónica a la policía de Gatwick.

En los recortes periodísticos, se informó que la persona que llamó dijo que era demasiado joven para tener un bebé y que si su padre se enteraba, la mataría. Dijo que el nombre del niño era Michael y dio el nombre y número de teléfono de una mujer en Hounslow que lo cuidaría.

Según los informes de prensa, la policía rastreó y entrevistó a la mujer, pero la descartó de sus investigaciones. Steve quiso saber más, pero todos los detalles estaban destruidos.

Entre uno de sus últimos esfuerzos, el joven escribió una carta abierta para su madre que fue publicada en un medio británico y en una de las tantas entrevistas que brindó se preocupó por aclarar: «Quiero que mi mamá sepa que no estoy enojado con ella y que no voy a volver a los medios si es que ella se presenta».​

​La noticia más esperada

En mayo de 2019, finalmente llegó el mensaje con el que tanto había soñado. Lo anunció en anunció en su página de Facebook, donde confirmó que el final de la búsqueda de su familia perdida hace tanto tiempo. «¡Algunas buenas noticias!», comenzó diciendo.

«Después de 15 años de búsqueda, me complace confirmar que con el arduo trabajo de los Genealogistas Genéticos, CeCe Moore y Helen Riding, hemos podido rastrear y confirmar a mi familia biológica. Desafortunadamente, mi madre biológica falleció, por lo que no puedo saber exactamente qué sucedió y por qué».

«Sin embargo, he encontrado a mi padre biológico y a mis hermanos en ambos lados, que no estaban al tanto de mi existencia».

Steve concluyó la publicación de la red social diciendo: «Como pueden imaginar, este es un tema muy delicado para todos los involucrados y muy nuevo para todos nosotros, pero quería aprovechar este momento para agradecer a todos por su continuo apoyo a lo largo de los años».

«El trabajo que hacen los genealogistas fue increíble y durante años han trabajado muy duro y es gracias a ellos que están resolviendo casos como el mío», concluyó y se despidió con un mensaje: «Día a día más personas se someten a pruebas de ADN y espero que mi historia pueda ayudar a crear conciencia y evitar que otros bebés sean abandonados».

Cuando le preguntaron si su padre se disculpó por lo sucedido, su respuesta sorprendió a todos: «Mi papá no sabía de mi existencia hasta hoy».

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