Facebook ayudó a descubrir una estafa

Una joven contó que a través de la red social reconoció a un supuesto empresario que ofrecía trabajo a chicas sanjuaninas. Aparentemente todo formaba parte de una maniobra fraudulenta para engañar a personas que buscaban comprar una vivienda.

Walter Noguera Gallardo tendría denuncias por estafas en otras provincias.
Walter Noguera Gallardo tendría denuncias por estafas en otras provincias.

 

Una joven sanjuanina, que sólo se identificó como Carla, denunció esta mañana por radio Sarmiento una presunta oferta laboral que escondería detrás una maniobra fraudulenta. Resulta que se presentó para un trabajo ante un aviso publicado en un medio local que solicitaba solamente chicas de entre 18 y 28 años de edad para cumplir tareas de secretaria en una empresa constructora de nivel nacional.

Pero al momento de reunirse con el responsable de la compañía, éste citaba a las solicitantes del puesto en un café ubicado en Patio Alvear. Allí les hacía una rápida entrevista como para conocer datos y si les interesaba el trabajo.

«Se trataba de vender casas que supuestamente eran de una empresa muy conocida. Pero en un momento él mismo nos dijo que podíamos llegar a escuchar cosas, y comenzamos a desconfiar. Nos decía que como su empresa tenía muy buena venta a nivel nacional, y que por ello la competencia le hacía una mala jugada con una campaña en su contra. En ningún momento nos dijo qué tipo de campaña. Pero cuando lo vi me pareció haber visto su cara en Facebook en algo que no recordaba si estaba relacionado con trata o estafas», contó la joven.

Además agregó que tanto ella como ninguna de las demás chicas que estaban en la entrevista conocían el nombre real del hombre, pero que sólo se hacía llamar Maxi. «Una de las chicas que trabaja en un local de ropa que tiene en San Juan vino y lo llamó por Walter. Entonces haciendo una búsqueda en Google vi su foto y di con su nombre real que es Walter Noguera Gallardo. En internet aparece como estafador», dijo Carla.

«Lo que decía era que nos daba el contrato para la venta del inmueble, entonces nosotros teníamos que hacer que las personas lo firmaran y luego lo firmaría él. Ahí se pasaba el dinero a su cuenta. Entonces la persona que quedaba expuesta era la vendedora, porque los compradores nunca tendrían contacto con él. Además quería solamente mujeres por una cuestión de atracción», continuó.

Las sospechas sobre la veracidad del trabajo comenzaron cuando siempre las entrevistas se hacían en lugares públicos. Incluso a una de las chicas la habría invitado a almorzar en un hotel donde estaba hospedado.

«Hablé con dos chicas que estaban ese día y me contaban que era la segunda vez que iban. Supuestamente debían ser tres y como una no se había presentado, me llamaron a mí. Pero no sé cuántas chicas habían pasado antes», expresó Carla.

«Tenemos miedo porque tiene nuestro currículum, sabe donde vivimos, tiene nuestros números de teléfono. A mí me hizo como un paréntesis cuando dije que estaba en pareja, pero la que decía que estaba soltera sin hijos tenía otro tipo de trato. Por resguardo todavía no hemos hecho ninguna denuncia en la Policía. Gracias a Dios no nos pasó nada, así que no tenemos motivo para denunciarlo. Pero sigue apareciendo el aviso, así que hemos hecho una cadena para alertar a la gente», cerró la chica.

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