La Iglesia pidió investigar la historia de la Difunta Correa

El padre Paquito Martín dijo que respeta a quienes creen en la figura de Deolinda, aunque indicó que para ser beatificada el Vaticano debe hacer un exhaustivo informe sobre su vida y los posibles milagros.

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Tras la noticia de que un grupo de personas le pediría al Vaticano que abra una investigación sobre los presuntos milagros de Deolinda Correa, y por supuesto su eventual beatificación, el padre Francisco Martín opinó al respecto.

«Hace como 60 o 70 años la Iglesia Católica hizo una investigación en la región Cuyo y no se encontró en ningún documento bautismal el nombre de Deolinda Correa. Hay versiones distintas, pero lo que sí creo es que buscar la parte histórica es fundamental para determinar si fue cierta su vida o es sólo un mito», dijo el sacerdote.

De todos modos, el padre Paquito dijo que «hay que respetar a toda la gente que va a la Difunta Correa y siente que le ha hecho algún favor». «Aquella persona que cree, que va y que recibe esa gracia especial no hay que condenarla. Pero cuando se trata de un proceso de beatificación la Iglesia tiene todo un protocolo para revisar caso por caso el hecho de haber recibido un milagro», insistió Martín.

Para que una persona sea beatificada por la Iglesia Católica, el Vaticano abre una investigación sobre los hechos de su vida y el servicio que aportó al prójimo, sobre todo a los más desvalidos, pobres y enfermos.

«Un milagro es por ejemplo una persona que tiene una enfermedad terminal y que los médicos lo único que indican es esperar. Entonces pide una gracia especial a un Santo, o a la Difunta Correa. A los días el enfermo se cura totalmente, los médicos certifican esto y ese es el milagro. Yo creo que está bien que haya un grupo de sanjuaninos que investiguen estos hechos. Pero esto se tiene que hacer a través de la curia y que se haga todo un proceso de beatificación y luego canonización. Específicamente en el caso de Deolinda Correa mucha gente ha recibido gracias especiales, le creo y respeto. Pero después veremos», cerró el padre Martín.

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