CUMPLIÓ SU OBJETIVO: Tiene 72 años y se recibió de periodista

Trabajó de cocinera y de empleada doméstica, terminó el secundario a los 55 y le llevó 17 años concluir la carrera. Ahora, quiere ir por más.

Olga Milés se recibió “de periodista”, como dicen, el 14 de agosto. Con su bastón, bajó los dos pisos de la facultad de Comunicación Social de Córdoba acompañada por sus hijos. Tiene 72 años y la carrera la comenzó hace 17.

“En esa época era cocinera. Trabajaba todos los días y no daba más, estaba cansada de la gastronomía. Ahí me empecé a preguntar qué podía hacer para poder estudiar”, detalla sobre su vida, 20 años atrás. Dejó ese trabajo, buscó otros como empleada doméstica para tener las noches libres y siguió su sueño.

“Hice el secundario nocturno y los fines de semana me ponía al día con las materias”, recordó a La Voz del Interior.

A los 55 años, Olga terminó el secundario. El entonces gobernador José Manuel de la Sota, que falleció recientemente en un accidente de tránsito, le entregó el premio al mejor promedio y se llevó una medalla a “Mejor Compañera”. El sueño no había terminado. Faltaba la universidad.

En esa aventura la guió una profesora de la Escuela de Ciencias de la Información. Olga iba a ser periodista. En realidad, licenciada en Comunicación Social. “Pero periodista”, dice, por la Universidad Nacional de Córdoba.

“El día que entró al cursillo en el aula c-500 pensó en volver a su casa a cuidar a sus nietos”, publica La Voz. “Ese día hacía calor y no tenía dónde sentarse -sigue el diario cordobés-. Fue cuestión de segundos para que su espíritu le dijera que se tenía que quedar y hacerle frente a esa carrera“.

Mientras la felicidad estaba en las materias de cada cuatrimestre, con compañeros que la adoptaban como “abuela” y le pedían que se sumara a las juntadas en cervecerías, su marido comenzó a enfermarse. Así que Olga debía trabajar, estudiar y estar a su cuidado.  Su día comenzaba a las 8 y terminaba a las 23. Pese a todo eso, asegura que el gran desafío eran “algunas materias teóricas”.

Al terminar de bajar los dos pisos de esa facultad, llegó la lluvia de colores y la harina. El sueño se cumplió. Y dio lugar a otro. Olga se va a anotar en un taller de locución.

Fuente: Clarín

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