Salió de CUIDAR A SU BEBA del Hospital de Niños y lo MATÓ un conductor BORRACHO

Ocurrió el 21 de julio de 2018 en Paraguay y Sánchez de Bustamante. El caso acaba de ser elevado a juicio y la familia reclama justicia.

Cristian Suárez había pasado la noche en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez cuidando a su hija Nahal, de dos meses, junto a su esposa Verónica. Estaba saliendo para volver a su casa en Merlo, pero no llegó a trasponer la puerta de entrada de la guardia: un automovilista que iba a toda velocidad por la calle Paraguay siguió de largo, se subió a la vereda y lo atropelló. Eran las 4.45 del sábado 21 de julio de 2018. Cristian murió poco después, en el Hospital Fernández. Ahora su familia espera la fecha del juicio y pide Justicia.

La bebé tenía principio de neumonía y la habían internado la tarde anterior. Como estaba mejorando, Cristian decidió volver a su casa en Merlo para ocuparse del cuidado de sus otros dos hijos, que habían quedado a cargo de su suegra. Bajó las escaleras del acceso a la guardia y, cuando estaba a punto de salir a la calle, vio al auto que avanzaba descontrolado y a toda velocidad por Paraguay. Se dio vuelta e intentó volver a ingresar, pero no tuvo tiempo: el automovilista se subió a la vereda y lo atropelló con su Chevrolet Agile, que quedó incrustado en la entrada de la guardia.

Cristian Suárez junto a su esposa Verónica.

Cristian Suárez junto a su esposa Verónica.

«Mi hermano no llegó a salir a la puerta. Por lo que nos dijeron los testigos, se dio media vuelta para volver. Pero no alcanzó a entrar y el auto lo agarró de espaldas. Lo atendió el personal de una ambulancia privada que pasaba y que lo llevó al Hospital Fernández, donde lo operaron. Falleció entre las 9.20 y las 9.40. Un golpe fuerte en la cabeza fue la causa de la muerte, porque pegó contra el parabrisas. También tenía varias facturas», relata Marianela Suárez.

«¡Mirá lo que hiciste, mirá lo que hiciste!», gritaba el acompañante cuando se bajó y salió corriendo. Antes, venía gritándole al conductor:«¡Nos vamos a matar, bajá la velocidad!». Al volante estaba Leonardo Ricardo Scola, por entonces de 28 años, la misma edad de Cristian. Según los testigos, apestaba a alcohol.

Así quedó el auto, contra la entrada a la guardia del hospital.

Así quedó el auto, contra la entrada a la guardia del hospital.

«Me contactaron dos personas que vieron todo -cuenta Marianela-. Una de ellas es una señora de Mendoza, que tenía al hijo internado. Me dijo que el que manejaba tenía mucho olor a alcohol. Y que le sacaron sangre recién a las 9 de la mañana, cuatro horas después. Para entonces, la alcoholemia le dio 0,80 (el máximo permitido es de 0,50 gramo por litro de sangre). O sea que en el momento tenía mucho más».

A esa altura, la calle Paraguay desemboca justo en la entrada de la guardia del Gutiérrez. Para retomarla hay que doblar a la derecha por Sánchez de Bustamante y bordear el edificio. Pero Scola siguió de largo.

La familia de Cristian Suárez busca Justicia.

La familia de Cristian Suárez busca Justicia.

Cristian Suárez trabajaba como albañil. Junto a su papá, se dedicaban a instalar las enormes estructuras de las antenas de celular. «Somos seis hermanos pero, para mi papá, Cristian era el compañero», dice Marianela. Y cuenta que su sobrina Nahal ahora tiene 10 meses. Los dos hijos más grandes de Cristian, Isaías (8) y Briana (6), nombran todo el tiempo al padre. «Es que mi hermano iba a comprar, les cocinaba, los llevaba a jugar a la pelota. Era un papá muy presente. Su esposa, Verónica, se siente muy deprimida. Estuvieron juntos 11 años».

La causa fue investigada por la Fiscalía en lo Nacional y Criminal de Instrucción Nº 48, a cargo del fiscal Eduardo Rosende, y ya fue elevada a juicio con la carátula de «lesiones y homicidio culposos».

En el ínterin, hubo dos mediaciones, en una de las cuales la viuda de Cristian se enfrentó cara a cara con el victimario. «En la primera mediación entró mi cuñada sola, a mí no me dejaron. Scola, el conductor, agachó la cabeza y lloraba. Ahí se enteró de que mi hermano tenía su misma edad, una esposa y tres hijos. En la segunda mediación fuimos con mi papá y mi cuñada, pero no nos cruzamos. En lo civil, sólo nos ofrecieron pagar alimentos. Lo único que sabemos de Scola es que vive con los padres y que, cuando pasó todo, trabajaba en el Banco Galicia».

«Ahora está todo en la Fiscalía de Juicio, la 19, en el Tribunal 19. El fiscal Marina, ya desestimó la posibilidad de Suspensión de Juicio a Prueba, y le ha dicho a la familia que es un caso que debe llegar a juicio», explica Ema Cibotti, que colabora con los Suárez desde Activvas (Asociación Civil Trabajar contra la Inseguridad Vial y la Violencia con Acciones Sustentables). Mientras, los Suárez esperan una condena y repiten: «Queremos Justicia».

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