Trabajó de albañil, mozo y electricista; pero cumplió su sueño y es MÉDICO

Sergio Fuenzalida Cerda es chileno, pero tras la crisis y el Golpe de Estado se mudó a la Argentina, es padre de tres hijos y recuerda el sacrificio que realizó para obtener el tan ansiado título en sus manos. 


Sergio Fuenzalida Cerda,  forma  parte del plantel del hospital de  San Pedro. Llegó a Misiones para  trabajar en el centro de salud de Fracrán.
En una mirada retrospectiva, hace un breve repaso de su vida desde Chile hasta Argentina, su niñez y adolescencia ; cuenta cómo descubrió su vocación y su pasión por la medicina siendo el suelo Albiceleste el que le permite concretar ese sueño.
“Todo comenzó cuando tendría unos 7 u 8 años, cuando mi madre nos llevó a Toño ( mi hermano)  y a mí al Consultorio Médico en la fábrica donde trabajaba mi padre y luego de una derivación, quedamos internados en el hospital de niños con diagnóstico de  fiebre tifoidea”  contó Fuenzalida.
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“El ver a mi padre vestido de overol azul, todo negro por hollín, transpirado entre los hornos y monstruosas grúas que eran más grandes que los edificios que yo había visto; es la imagen que quedó en mi memoria y creo que fue lo que marcó mi deseo de ser médico”,  recordó.
“El sueldo de mi padre alcanzaba sólo para comer y vestirnos y algún regalito para el cumple o Navidad; a los 13 años me empeñé en trabajar en mi tiempo libre y en las vacaciones para comprar zapatillas, ropa y útiles escolares para todo el año lectivo. Así completé mis estudios secundarios e ingresé a la Universidad de Chile en 1973. Mi puntaje alcanzó para estudiar Licenciatura en Biología”, rememoró el galeno con un dejo de nostalgia.
En medio de un país en crisis social, cívica, militar y económica, el joven Fuenzalida tuvo que refugiarse en Argentina donde pudo concretar su sueño de vestir el delantal blanco con recetario en mano. “El golpe de Estado del 11 de septiembre 1973, truncó la democracia en Chile y mi pueblo sufrió la más barbarie persecución, tortura y perdieron la vida muchos compañeros trabajadores y estudiantes. Pude salir del país, rumbo a México, con ayuda de La Vicaría de la Solidaridad, en mayo de 1974. Ya en  Buenos Aires, a los tres meses renuncié al Refugio que me brindó El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que depende de la Organización para las Naciones Unidas (ONU)  y elegí a la Argentina y me radiqué en Rosario Provincia de Santa Fe”, comentó.
A los 27 años su sueño se comienza a  gestar en la Universidad Nacional de Rosario. “Tenía 27 años cuando empecé a estudiar; tuve diferentes y variados oficios aprendí a medias como ayudante de albañil, electricista, mozo y el oficio de canillita vendiendo la edición vespertina de La Razón que me permitió trabajar y asistir a clases durante el día», contó.
 Ya casado en primeras  nupcias y con tres hijos, se mudaron desde Rosario a Misiones con el compromiso de trabajar en un puesto sanitario, en Fracrán.
“Con dedicación exclusiva durante 20 años, me desempeñé en el hospital de San Pedro y ahora comparto mis horas con la actividad privada como médico de familia”, deslizó y agregó: “Mi  homenaje es a esos médicos que han dejado huellas imborrables por sus conocimientos y su sabiduría».
Fuente: El Terriotorio

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