Juntan firmas por una VACUNA universal y GRATUITA contra el Covid

Adolfo Pérez Esquivel, Norberto Liwiski y organizaciones llamaron a hacer «prevalecer el sentido ético de la solidaridad por encima de especulaciones económicas» para lograr un «mundo más justo y fraterno para todos y todas».

«Otro mundo es posible», reza la campaña lanzada por el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (CODESEDH) para lograr el «acceso universal y gratuito a las vacunas y tratamientos» contra el coronavirus Covid-19. Allí recurren a «la mente y al corazón de los gobernantes y responsables de la situación mundial» para lograr el objetivo y así lograr lo que ya se había hecho en los años ’50, con la vacuna universal y gratuita contra la Poliomielitis, un «hito ético en la historia de la medicina moderna», cuyo creador anunció: «A la gente quiero decirle que no hay patente ¿Acaso se puede patentar el sol?«.

La campaña para recolectar firmas lleva la rúbrica de Pérez Esquivel, fundador del Servicio de Paz y Justicia (SerPaj), y del médico pediatra Norberto Liwski, presidente de CODESEDH, e invita a los «ciudadanos y ciudadanas profundamente conmovidos por el avance de la pandemia» a unir sus voces «en defensa de la vida y del acceso universal y gratuito a las vacunas y tratamientos que se encuentran en avanzado estado de aprobación científica».

Es que ante los avances en las investigaciones por parte de empresas como AstraZeneca, Pfitzer o Moderna, surgieron las preocupaciones por la capacidad de acceso a las posibles curas, ya que el precio de una unidad ronda entre los 20 y 40 dólares. Si se vendieran a ese precio, los sectores más pobres de la sociedad no podrían acceder a la vacuna contra una enfermedad que no discrimina por clase social.

Quienes firman la campaña están «convencidos» de que «frente a la pandemia debe prevalecer el sentido ético de la solidaridad por encima de especulaciones económicas», como lo hizo a mitad del siglo pasado, cuando tanto el Dr. Jonas Salk como el Dr. Alfred Sabin decidieron no patentar su vacuna contra la polio, garantizando el acceso igualitario a todos los sectores de la sociedad.

«Precio y valor no son lo mismo», recuerdan. Y van más allá en su pedido: la vacuna universal y gratuita «es el paso que espera la humanidad de sus líderes y gobernantes«, sentencia.

La petición, con fecha del 31 de julio, pone el foco en Latinoamérica, el epicentro de la pandemia y la región que más ha sufrido los impactos de la enfermedad, tanto en el área sanitaria como en la económica. «No puede someterse a los mandatos del complejo médico industrial, farmacéutico-financiero», consigna y resalta que «especialmente» no debe subyugarse ante el «dictado de patentes que obstaculicen el acceso universal y gratuito de las vacunas científicamente validadas».

La gratuidad y universalidad de las vacunas, entonces, podría abrir la posibilidad a «otro mundo», a partir de la solidaridad y el reconocimiento de la dignidad de la persona que se contempla en la campaña promovida por Pérez Esquivel y Liwski en un documento de Google al que se puede acceder para firmar.

¿Cómo financiar semejante epopeya? El documento vislumbra la posibilidad de hacerlo «con el costo económico de un avión de combate de última generación, de una bomba nuclear o de un misil intercontinental», a los que marcaron como «instrumentos para la muerte».

Los firmantes entienden que la vacuna contra la pandemia que afecta al mundo desde principios de año debería ser patrimonio de la humanidad y ser situada «en el marco del derecho internacional de los Derechos Humanos».

Es por eso que si los Estados adoptan «en forma inmediata, urgente, y con la debida diligencia, todas las medidas que sean adecuadas para proteger los derechos a la vida, a la salud y a la integridad personal», será posible lograr ese «mundo más justo y fraterno para todos y todas» que buscan en el documento.

«Nos une la lucha por los valores que dignifican a la humanidad», recuerdan. La campaña está abierta a cualquiera que quiera firmarla. La última palabra la tendrán los gobernantes y las empresas. Pero algunos ya anticipan que una vacuna gratuita y universal podría ser, como lo fue la de la polio alguna vez, otro hito ético en la historia de la medicina.

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