Tuvieron COVID-19, la abuela se recuperó, pero se quedó en el hospital con su esposo

Ambos se contagiaron de Covid y ella sanó primero. Sin embargo, esperó a su esposo hasta que se recuperó.


Rosa Pérez, de 69 años, y Jorge Grjusich, de 75, son pareja hace 51 año. Ambos estuvieron internados pero luego de 22 días en la unidad de COVID-19 del Hospital San Luis se recuperaron, y un día después del inicio de la primavera fue dada de alta. Ahora permanecen aislados en su casa de la localidad La Florida, hasta fin de mes.

En rigor, Rosa logró recuperarse una semana antes, pero cuando los médicos le dijeron que podía volver a su casa, fue tajante: no iba a moverse del hospital mientras su marido permaneciera allí. Lo esperó hasta que salieron juntos, unidos y reconfortados.

“Mi madre no quiso despegarse del lado de mi padre y lo esperó hasta que él se mejoró totalmente de un principio de neumonía. Los dos pertenecen a grupos de riesgo por su edad y por sus enfermedades anteriores, sin embargo mi mamá acompañó a mi papá en la sala de recuperados y cuando él logró el alta regresaron juntos a su hogar”, manifestó Natalia Grjusich, una de sus once hijos, al Diario de la República.

“El 29 de este mes mi mamá cumple años y no vamos a poder acompañarla. Igualmente, con mis hermanos estamos felices porque ellos están bien», dijo Natalia, de 35 años.
El temor de la familia por la frágil salud de la pareja siempre estuvo latente. «Tuvimos muchísimo miedo por lo que les podía pasar a nuestros padres, pero sabemos que hoy están mejor y juntos. Con mis hermanos y sobrinos nos estamos organizando para llevarles elementos a la puerta de la casa, ya que no podemos tener contacto con ellos”, resaltó la vocera familiar.

Rosa es hipertensa y tuvo una cirugía por un accidente cerebrovascular (ACV) y Jorge es diabético. La pareja presentaba muchos riesgos pero logró salir adelante.
Se contagió de coronavirus por ser contacto estrecho de un familiar que había dado positivo. “Nadie sabía la situación del otro integrante de la familia porque no hubo sintomatología de la persona. Ellos se empezaron a sentir mal, con fiebre mi papá y broncoespasmos mi mamá, y cuando les hicieron los estudios, ambos dieron positivo para COVID-19”, comentó al diario puntano.

Lautaro, de 20 años, nieto de Rosa y Jorge, fue quien con todas las medidas preventivas establecidas por protocolo los esperó en el portón de la casa el día que Rosa y Jorge recibieron el alta.

El joven ayudó a sus abuelos a acomodarse y luego se retiró, ya que el contacto con ellos está limitado hasta el día de cumpleaños de Rosa, inclusive.

“En nombre de la familia, quiero agradecer a todos los profesionales de la salud que cuidaron y curaron a nuestros padres. Enfermeros y doctores que los trataron muy bien y estuvieron todo el tiempo informándonos cómo evolucionaban”, sostuvo Natalia.

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