
Javier Milei abrió las sesiones con un discurso cargado de confrontación
Diario Móvil
El presidente abrió este domingo las sesiones ordinarias del Congreso con un mensaje de una hora y 43 minutos en el que combinó balance de gestión, reivindicación de las reformas impulsadas en extraordinarias y una fuerte embestida contra el kirchnerismo, empresarios y sectores de la oposición.
Desde el inicio, Milei se mostró conforme con el resultado legislativo del verano. “Tenemos el Congreso más reformista de la historia”, afirmó, y se declaró preparado para enfrentar “cualquier golpe político que quieran hacer”. Agradeció a ambas cámaras, incluso “a los que sabotean el país”, en un tono que mezcló ironía y confrontación directa.
El clima dentro del recinto fue tenso. Legisladores del kirchnerismo interrumpieron en distintos tramos del discurso con gritos y reproches, lo que generó cruces verbales constantes. “Ustedes pueden aplaudir también porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”, lanzó en un momento. Y redobló la apuesta: “Ustedes no pueden aplaudir porque se les escapan las manos en bolsillos ajenos”.
Milei volvió sobre las denuncias por presuntas irregularidades en la Agencia de Discapacidad y defendió a funcionarios cuestionados, al tiempo que apuntó contra la oposición por lo que definió como “operetas”. “Sigan con las operetas que la gente sabe que son unos mentirosos”, sostuvo, en referencia a audios que, según remarcó, serían falsos.
La crítica más dura fue dirigida al kirchnerismo y, en particular, a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien mencionó en el marco de causas judiciales por corrupción. “Manga de ladrones, manga de chorros. ¡Por eso tienen a su líder presa!”, exclamó. También aludió a los expedientes conocidos como la causa de los cuadernos, el memorándum con Irán y Vialidad, en un tramo especialmente áspero del mensaje.
En otro pasaje, respondió a interrupciones del jefe del bloque kirchnerista en Diputados, Germán Martínez. “Dejá de mirarte al espejo. Los chorros son ustedes”, disparó, mientras desde las bancas opositoras se multiplicaban las protestas.
El mandatario se definió a sí mismo con ironía: “Así que un fracasado llegó a presidente… ¡Qué interesante!”, y volvió a utilizar expresiones despectivas para referirse a sus detractores, a quienes llamó “kukas” y “fascistas”. “Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar”, afirmó en uno de los tramos más polémicos.
El discurso también estuvo atravesado por el frío reencuentro con la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien mantiene diferencias públicas desde hace meses. No hubo gestos de cercanía ni referencias políticas hacia ella durante la exposición.
En el repaso de los temas abordados, no hubo mención a la liberación de Nahuel Gallo, un asunto que había generado expectativa en algunos sectores.


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